¡Actívate! Limpia la cocina mientras preparas la comida

Un buen cocinero generalmente limpia mientras está cocinando, encontrando tiempo para limpiar mientras la comida se está asando o cociendo a fuego lento.

¡Actívate! Limpia la cocina mientras preparas la comida

El cocinero limpia la mesa de trabajo con frecuencia y lava a conciencia la tabla de corte entre cada uso; limpia las migajas, cáscaras peladas, etc.; cuando es posible, lava, seca y coloca aparte (o usa el lava vajillas) las ollas, sartenes y utensilios que ya no va a utilizar o los pone a remojar en jabón para facilitar el lavado después.

Esto no solo facilita la limpieza final, el hecho de cocinar es más placentero. Cuando cocinas algo complicado, no hay nada como residuos de comida por todos lados, ollas con comida pegada y platos por doquier para provocarte una sensación de pánico. Pero por supuesto, una cocina que se usa se debe ver en uso. Está llena de platos fuera de lugar, ollas con comida pegada, montañas de verdura rebanada y cáscaras peladas, utensilios goteando y otras señales de vida saludable.

Limpia lo que se escurra en la cocina siempre que puedas, ya sea en el refrigerador, el piso, la estufa o la superficie de la mesa de trabajo. De otra manera, será más difícil limpiar después, puede causar accidentes y además puede provocar que se contaminen los alimentos entre sí. Como parte de este proceso de “limpia mientras puedas”, nunca dejes alimentos fuera del refrigerador ni por un minuto más de lo necesario. Esto reducirá las posibilidades de que se eche a perder el alimento o que se contaminen los alimentos entre sí.

Antes de sentarte a disfrutar tu comida, guarda todos los alimentos que empleaste en la preparación para que no se echen a perder. Entonces, puedes dejar el tiradero de último minuto para limpiarlo hasta cuando termines de comer. Probablemente quieras guardar las sobras antes de comer el postre o tomarte un café, así podrás estar relajada sabiendo que todo está ya en su lugar.

Una vez que has terminado de comer, tienes que dejar la cocina tal como la encontraste antes de comenzar a preparar la comida. Tu meta es evitar que la comida se eche a perder y evitar también que se reproduzcan microorganismos invisibles para ti pero que pueden contaminar tu comida (esos microorganismos son los que a veces provocan malos olores).

Guarda toda la comida. Luego, lava toda la vajilla y ollas utilizadas; guarda lo que habías lavado previamente. Finalmente, pasa un trapo (puedes usar las toallitas con cloro que venden en los supermercados, pero recuerda usar guantes) por todas las superficies de la cocina; incluso limpia puertas, respaldo de las sillas, etc.

También, depende de lo que hayas cocinado, qué tan profundamente deberás lavar la cocina. Hay utensilios que necesitan lavarse a conciencia como la tabla de cortar la carne o todo lo que haya tenido contacto con sangre de la carne. También hay comida muy grasosa; para esto, utiliza primero una toalla de papel para retirar la grasa y evitar engrasar las esponjas y artículos de limpieza. Sin duda el olor a huevo y pescado lo querrás eliminar por completo; prueba utilizando limón o vinagre en el jabón para lavar trastes. Algunas personas usan cloro, pero este puede salpicar tu ropa o decolorar superficies; además que el cloro se absorbe rápidamente por la piel y es tóxico con el uso prolongado.

¿Parece difícil todo esto? Quizá no lo es... lo hemos presenciado en los programas de televisión sobre cocina. Realmente los cocineros se ven ocupados guardando y cocinando a la vez, pero al final, vale la pena el esfuerzo de ver una cocina despejada y que no nos esclavizará ni arruinará nuestro descanso después de la comida.


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