Conoce la importancia del riego y fertilización

Si hemos optado por tener plantas en nuestro jardín, entonces tenemos que asegurar una rutina de riego y fertilización que mantenga a nuestras plantas vivas y coloridas.

Conoce la importancia del riego y fertilización

Dos elementos básicos para una planta son el agua y los nutrientes. Si hemos optado por tener plantas en nuestro jardín, entonces tenemos que asegurar una rutina de riego y fertilización que mantenga a nuestras plantas vivas y coloridas.
Pero como en todo, hay que conocer qué cantidad de agua y fertilizante son los adecuados según las plantas, clima y tipo de suelo.

Riego
En zonas húmedas, la tierra y el clima generalmente tienen un nivel de humedad suficiente para las plantas, por lo que el riego puede ser esporádico. Habría que enfocarse más en abonar las plantas, ya que las frecuentes lluvias arrastran los nutrientes y los alejan de las raíces.

En zonas semidesérticas, el suelo es más arcilloso y el agua se absorbe más rápido sin llegar a la planta. Entonces se requiere de un riego más frecuente.

Las plantas de cultivo, sobre todo las herbáceas, se deben regar en primavera y en verano, pero no en otoño ni en invierno. La primavera y el verano son las estaciones del año para plantar árboles de hoja caduca (que pierden sus hojas cada año) y arbustos. Al plantarlos, si el suelo es muy húmedo no hace falta el riego; si hay poca humedad, entonces debes regar un poco para que se asiente el suelo alrededor de las raíces.
Los aspersores no son muy adecuados para plantas ornamentales, más bien se utilizan para áreas grandes en las que el tiempo que se requiere sea un impedimento para regar con frecuencia. Digamos, un césped amplio.

Fertilización
Ahora, sigamos con los nutrientes que necesitan tanto la tierra como las plantas. El espacio reducido y las frecuentes lluvias suelen arrastrar los nutrientes disponibles para la planta, por lo que una fertilización esporádica es recomendable.
La forma de abonar depende si la planta está en una maceta o directamente plantada en el jardín.
Si la planta está en una maceta, sus raíces no tienen mucho espacio para extenderse y buscar agua y nutrientes. Aquí hay que poner especial atención en el suministro de agua a la planta. La forma de abonar puede ser con un fertilizante líquido que se aplica diluido en una regadera, cada dos semanas durante la primavera y el verano; en otoño se aplica una vez al mes y en invierno no se aplica. Existen fertilizantes de lenta liberación (como las “vitaminas para plantas”) que se aplican cada tres meses a la tierra de la maceta, a excepción del invierno en el que no se fertiliza. Procura cambiar la maceta cada año o cada dos años para ayudar a que la planta tenga un crecimiento natural más frondoso.
Si tus plantas están directamente sembradas en el jardín, debes suministrar el abono directamente sobre la superficie de la tierra, alrededor de las plantas. Ten cuidado que los abonos no toquen directamente el tallo ni las raíces.

Los céspedes también deben abonarse aproximadamente cada año y que se pierden al crecer y cortarse. En este caso, el abono se distribuye uniformemente sobre el césped y se riega durante varios días para que se absorba bien.

Recuerda sobre todo observar el aspecto de tus plantas, así las irás conociendo y te darás cuenta de cuándo requieren riego y nutrientes.
 


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