Consiéntelo con un masaje

Apapacha el cuerpo de tu esposo con un sensual masaje que estimule la circulación y disminuya el estrés y la tensión.

Consiéntelo con un masaje

Si quieres enamorar a tu esposo no hay nada mejor que regalarle un masaje relajante en casa. Claro que tú también estás cansada después de todo un día de trabajo y actividades, pero recuerda que no todo se trata de recibir.

Procurar el placer físico de nuestra pareja no sólo es excitante sino la más bella de las expresiones del amor. Así que sigue esta guía para hacer un exquisito masaje y déjalo viendo estrellitas.

El momento ideal. Lo mejor es que hagas el masaje en la noche, así te aseguras de que haya una sensación de tranquilidad ya que las labores del día han finalizado. Te recomendamos que lo hagas después de la cena para no pasar hambre, pero de preferencia prepara algo ligero que no los haga sentir pesados a ninguno de los dos.

El ambiente. Las velas y las esencias aromáticas son básicas, no pueden faltar. Sólo evita los olores fuertes, no queremos que se mareen. Escoge aromas que a ambos les gusten. Retira las almohadas y el cobertor de la cama para dejar la superficie plana y sin obstáculos.

El primer contacto. Pídele a tu esposo que se retire la ropa y se acueste boca abajo. Frota tus manos una contra otra para que queden tibias para después tocar su cuerpo haciendo una ligera presión. Deja que toda tu mano hago contacto con su piel. Este es el primer acercamiento que despertará la sensibilidad de su cuerpo y ahuyentará el estrés.

Puntos de tensión.Ahora es momento de cuidar esas zonas del cuerpo que más requieren de un cariñito. Hablamos de los pies, la espalda baja, la columna vertebral, el cuello y los hombros. Masajea estas partes con movimientos circulares, utilizando primero las yemas de tus dedos y después las manos completas. Puedes utilizar algún tipo de aceite de esencias relajantes para dar el masaje.

Experimenta. Acaricia y masajea partes del cuerpo que con frecuencia ignoramos. Pueden ser los dedos de las manos, las muñecas o los codos. El punto es que despiertes sensaciones nuevas en su cuerpo.

La cabeza. Has llegado a un punto donde tu hombre está sumamente relajado, es momento de que llegues al clímax. La cabeza es un área muy sensible y probablemente la que más tensión acumula. Comienza metiendo los dedos suavemente entre sus cabellos, acaricia su cráneo y masajéalo. Levanta su cabeza, cuidando de que él no haga ningún esfuerzo, siente el peso de la misma en tus manos, muévela muy suavemente de un lado al otro. Este ejercicio relajará el cuello y las cervicales.

El final. Termina el masaje con un dulce beso en los labios. Recuerda que puedes extenderte tanto como tú quieras. Media hora, 45 minutos, 1 hora, tú decides cuánto tiempo es el adecuado.

Disfruta de esta experiencia; acariciar el cuerpo del hombre que amas será emocionante y descubrir el placer que le provocas, que no necesariamente es sexual, te dará una gran satisfacción. Estos ejercicios de contacto físico fortalecen la comunión emocional en la pareja, es un juego de dar y recibir, tal como es el amor.


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