¡Aprende a conocer a tu bebé!

Conoce algunas características comunes del recién nacido

¡Aprende a conocer a tu bebé!

El comportamiento de los recién nacidos parece indescifrable. Sus movimientos, sus ruidos, sus rasgos y reacciones suelen confundir a los padres inexpertos y los llevan a pensar que algo anda mal.

Sin embargo, si el bebé pudiera hablar, les diría muchas cosas interesantes acerca de su cuerpo. Éstas son algunas de ellas, ¡conócelas!

Sistema urinario y digestivo inmaduro
El bebé puede orinar cada una a tres horas y defecar varias veces al día, lo cual puede provocar el enrojecimiento de la piel en el área del pañal, no obstante, existe otro responsable: la acidez de las deposiciones del bebé, que son mucho más fuertes que las de un adulto.

La inmadurez del sistema digestivo no permite que éste descomponga todos los carbohidratos presentes en la leche materna o en la fórmula. Los alimentos que no logran descomponerse comienzan a fermentarse en el intestino delgado y generan gases, ácidos e incluso defecaciones espumosas que resultan irritantes para la delicada piel del bebé. Los cambios frecuentes de pañal y una crema medicada son esenciales para aliviar esta molestia.

Estrabismo
Según los expertos, el músculo de un ojo puede tener más fuerza que el del otro. Sin el estrabismo continúa después de los tres meses de edad o los ojos del bebé permanecen bizcos desde el momento del nacimiento, acude con tu médico.

Uñas encarnadas
Muchos padres creen que las uñas de los pies del bebé están encarnadas porque parecen incrustadas en la piel y el área que las rodea se ve colorada. Sin embargo, según los expertos, esta apariencia es normal. Usualmente, sus uñas se encorvan y se acomodan en la base.

Si quieres saber si la uña se encuentra en buenas condiciones, oprime su dedito con suavidad, si está encarnada, será susceptible y la reacción de tu bebé te lo hará saber.

Pies planos
Es algo normal en los recién nacidos. Cuando el infante tiene un arco alto durante los primeros meses, puede ser un indicio de un problema neurológico o muscular. De hecho, el arco de los pues de un bebé no se desarrolla por completo hasta los 4 ó 6 años de edad.

No hay lágrimas
Durante las primeras semanas de vida, los bebés lloran y no les salen lágrimas, lo cual se debe a que las glándulas lagrimales (que se localizan en la parte interna de los ojos y que son las encargadas de la producción de lágrimas) producen al comienzo sólo el líquido necesario para mantener húmedos los globos oculares.

Además, los ductos de las lágrimas están parcial o totalmente bloqueados al momento de nacer y les toma cerca de 6 meses abrirse por completo.

Respira por la nariz
Los bebés sólo respiran por la nariz. ¿Por qué?. Las cuerdas vocales del recién nacido se encuentran en una posición más elevada respecto a las de los niños mayorcitos, lo que permite al pequeño respirar aun cuando se esté alimentando y evitar que los líquidos lleguen accidentalmente a la tráquea.

Pero también tiene sus desventajas: el bebé no podrá respirar por la boca en caso de que la nariz se tape o congestione. Si tu pequeño parece esforzarse para respirar, utiliza un aspirador nasal.

¡No lo sacudas!
Como el cerebro del bebé carece de suficiente revestimiento,  cuando un bebé es sacudido, su cerebro se mueve hacia atrás y hacia delante, lo cual puede provocar desgarros en los vasos sanguíneos que causan hemorragias, daños cerebrales e incluso la muerte.

En los primeros seis meses de vida, la mielinización se produce rápidamente alrededor de las fibras nerviosas que controlan las funciones sensorial y motriz y con el tiempo cubre aquellas relacionadas con la habilidad cognitiva. Los nervios involucrados en las habilidades mentales superiores (como planear y crear ideas) pueden carecer de revestimiento hasta la edad adulta.

Respiración rápida e irregular
Un adulto tiene entre doce y veinte respiraciones por minuto, mientras que el recién nacido puede tener alrededor de sesenta, las cuales pueden ser irregulares. No te asustes si presenta pausas ocasionales de hasta 10 segundos de duración.

Existen dos razones que explican la rapidez y la irregularidad de su respiración: sus pulmones son muy pequeños y su sistema neurológico todavía no se ha desarrollado por completo. Los patrones respiratorios del bebé adquieren su total desarrollo en un lapso de hasta seis meses.

Movimientos torpes
Al momento de nacer, las áreas más desarrolladas del cerebro de un bebé son aquellas que controlan los reflejos y las funciones vitales, como el latido del corazón. El cerebelo, encargado de coordinar los movimientos del bebé aún no está completamente en marcha y el resultado don reacciones que parecen accidentales y desiguales, muchas de ellas causadas por actos reflejos.

Sin embargo, las conexiones neuronales continúan formándose dentro del cerebro, y la mielina que se enrolla alrededor de los nervios acelera la transmisión de los mensajes. En unos cuantos meses, los movimientos del recién nacido serán mucho más uniformes y controlados.

Regulación de temperatura
La tiroides, glándula que actúa como un termostato interno de todo el cuerpo, es todavía inmadura y no opera de forma eficiente. A diferencia de los niños y los adultos, los bebés no pueden tiritar para elevar la temperatura de su cuerpo, y cuando están muy calientes sus glándulas sudoríparas no tienen la capacidad de bajar la temperatura, función que empezarán a cumplir a partir de las ocho semanas de vida.

Es decir, durante los dos primeros meses, el bebé estará en riesgo de perder y ganar mucho calor. Por fortuna, el bebé cuenta con suficiente grasa, 12 de su peso al nacer y 25 a los seis meses, que actúa como aislante cuando la temperatura corporal desciende. Además, el bebé cuenta con una reserva de grasa en diferentes lugares del cuerpo, incluyendo la parte del área del cuello.

Se deshidratan fácilmente
Entre el 52 y el 65 del cuerpo de un adulto está constituido por agua. Aunque el bebé cuenta con un porcentaje más alto (75 a 80 ) está en mayor riesgo de deshidratación, debido a que su metabolismo es dos a tres veces más rápido que el de un adulto y esto hace que excrete mayor cantidad de agua.

Para que te des cuenta si tu bebé está deshidratado, pon tu dedo en su boca y verifica que esté húmeda. Y otro signo de deshidratación son los ojos hundidos y el llanto sin lágrimas. Consulta inmediatamente al pediatra.
 

 


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