Para dar el pecho, no hay que comer por dos....

Descubre la importancia de la alimentación que debes llevar durante la lactancia, así como la energía necesaria para amamantarlo.

Para dar el pecho, no hay que comer por dos....

Cuando se da el pecho hay que ingerir más líquidos, comer más y descansar más. Todas las mamás lo saben, pero el problema surge cuando tratas de establecer “cuánto” más y “qué” más. Por ejemplo, ¿es verdad que debo tomar muchos líquidos en abundancia?, ¿hay alimentos que debo consumir y otros que debo eliminar?, ¿cómo debo espaciar las comidas a lo largo del día?, ¿cuánto debo descansar para estar en buena forma?. Busca aquí las respuestas a todas tus dudas...

Para amamantar a tu bebé, necesitas aproximadamente 500 calorías más por día, no es cierto que para dar el pecho haya que comer por dos y tomar litros y litros de líquidos. Esta cantidad es suficiente tanto para garantizar que la leche contenga el justo poder energético, como para que repongas las energías que gasta tu organismo al producirla.

Por lo tanto, lo que debe ser es que tu alimentación sea ligeramente más calórica, pero esto no quiere decir que sea necesario que comas por dos; sólo requieres una serie de pequeños cambios en tu alimentación de cada día. Para que tengas una idea más precisa, vale la pena que recuerdes que un gramo de proteínas y de carbohidratos te proporcionará un aporte energético de 4 calorías, mientras que un gramo de grasas te aporta 9. Como por lo general, al dar pecho, tu apetito aumenta, lo que debes agregar a tu alimentación es mínimo.

Tu alimentación debe ser variada

¿Cuál es la alimentación más indicada para que recuperes la energía perdida y obtengas todos los nutrientes que necesita la leche materna?. Una alimentación variada es la respuesta.

• Durante la lactancia, no debes descartar ningún alimento.- incluso los que provocan que la leche tenga un sabor fuerte (ajo, espárragos, nuez moscada, mostaza y ajonjolí). Estos solamente los debes eliminar si te das cuenta de que a tu bebé no le agradan. Por otro lado, tampoco debes pensar que un alimento ofrece mayores ventajas para la salud o el crecimiento del bebé y por ello lo consumas más que cualquier otro.

Los especialistas afirman que la mejor alimentación (tanto durante la lactancia como en cualquier otro momento de la vida) debe ser variada y al mismo tiempo, balanceada. Debe contener un 60 de carbohidratos como pan, pasta, arroz, tortillas y galletas; un 15 de proteínas: carne, huevos, leche, pescado y un 25 de grasas: aceite, mantequilla y lácteos como quesos y yogurt. A propósito de las grasas, las que contienen el aceite de oliva son las de mejor calidad, por lo que debes preferirlo a otros aceites, pues sus ácidos insaturados son benéficos para el corazón y los vasos sanguíneos.

• No te deben de faltar los alimentos ricos en calcio.- durante la lactancia, la necesidad diaria de este mineral aumenta en 400 miligramos, además el pequeño recibe el calcio de la leche materna.

• Para que logres una alimentación balanceada no es necesario que hagas sacrificios ni que peses cada gramo de lo que te comas.- basta con aumentar ligeramente la cantidad normal de leche o quesos, o elegir con mayor frecuencia algunos alimentos ricos en calcio (como las sardinas, acelgas, berros y camarones)

• No debes olvidar la fruta y la verdura que se deben consumir frescas.- te proporcionan vitaminas y minerales fundamentales para las funciones metabólicas que permiten al organismo materno producir energía, junto con la carne (que es su principal fuente) proveen también hierro (principalmente las acelgas y las espinacas), cuya necesidad durante la lactancia es ligeramente superior a los 36 miligramos diarios en relación a los 18 habituales.

• Para que mantengas un buen nivel de energía te aconsejamos no espaciar demasiado las comidas.- es mejor distribuir de manera equilibrada los nutrientes en el transcurso del día.

• Un buen desayuno es muy importante porque.- te permite afrontar de la mejor manera las tareas de la primera parte del día.

Los líquidos son importantes

Durante la lactancia, el organismo materno requiere una mayor cantidad de agua, que es el componente básico de la leche. Se necesitan aproximadamente 700 mililitros más de líquido al día.

• Debes reponer las reservas de agua diariamente, pero sin exagerar: son suficientes 2 ó 3 vasos más de agua (té u otras bebidas) al día.- es inútil que te obligues a tomar enormes cantidades de líquido, pensando que de esa manera producirás más leche. La cantidad permanece estable dentro de tu organismo (aproximadamente, un litro al día), mientras que el excedente de agua se elimina a través de la orina, ya que el organismo conserva solamente los 700 mililitros que necesita.

• Los líquidos que le agregas a tu dieta, de ninguna manera deben ser bebidas alcohólicas, pues su consumo no se aconseja durante la lactancia.- estas bebidas alcohólicas no sólo te provocan un estado de sopor, que se contradice con la energía que se requiere para la lactancia, sino que también “duerme” a tu pequeño, que absorbe el alcohol a través de la leche.

Absolutamente prohibido fumar

• Durante la lactancia, no debes fumar ya que el bebé inhala el humo.- y resulta dañino para sus vías respiratorias. Además, a través de la nicotina pueden llegar a la leche sustancias nocivas que contiene el cigarro y acelerar los latidos cardiacos del bebé. Por otro lado, ya está demostrado que el fumar provoca una disminución en la producción de leche y que tampoco ayuda a recuperar las energías.

Por el contrario, el cigarro puede provocar un estado de agotamiento debido precisamente, al monóxido de carbono que se inhala junto con el humo. Esta sustancia ocupa el lugar del oxígeno en la sangre, y la disminución de oxigenación en todos los órganos genera menos energía, lo que se manifiesta con un estado de cansancio generalizado.

Dormir junto con el bebé

El sueño es, sin duda la primera medicina para recuperar las fuerzas perdidas. Precisamente por ello, durante la lactancia es importante que trates de dormir y descansar lo más que puedas. Pero, ¿cómo hacerlo si, por lo menos al principio, las tomas son tan frecuentes?.

Debes aprovechar los momentos en los que tu pequeño duerme para que duermas “una siestecita” reparadora o simplemente te recuestes en un sofá en completo relajamiento. Estas nuevas costumbres pueden resultar difíciles de seguir, sobre todo si deseas recuperar lo más pronto posible el ritmo de vida que tenías antes de la llegada de tu pequeño, pero debes ser paciente.

• De hecho, la lactancia requiere de ritmos más lentos y tranquilos, en caso contrario, se corre el riesgo de no recuperar las energías necesarias y de caer presa del cansancio y del estrés físico y psicológico.- precisamente el estrés se puede convertir en uno de los enemigos más temibles de la lactancia. Entre otras cosas, hace que la producción de leche disminuya, ya que inhibe la secreción de prolactina, la hormona que estimula la lactancia y que se produce mejor cuando descansas.


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