Antes pareja, ahora padres

Los hijos cambian la vida, pero nunca te imaginas hasta qué punto

Antes pareja, ahora padres

Aquello de que un hijo te cambia la vida es una gran verdad. Porque, aunque a primera vista los recién nacidos parecen tiernos e inocentes, ellos solitos se las arreglan para modificar la forma de pensar de papá y mamá, sus horarios y hasta su cuenta bancaria.

Cabe mencionar que este aspecto no es tan trivial como parece. Por lo tanto, para que no quede la menor duda, analizaremos las circunstancias con la calma que se requiere.

Todo será nuevo para papá y mamá
En algunas ocasiones (lamentablemente no en todas), el pequeño aparece con un pan debajo del brazo. Pero lo habitual es que venga siempre acompañado de un auténtico aguacero de novedades que sorprende a papá y mamá, como suele decirse, en camisa y sin paraguas.

El nacimiento del bebé nos obliga a adaptarnos a muchos cambios y a improvisar soluciones. Esto suele acarrear alguno que otro período de crisis interna, que tambalea nuestras creencias hasta que encontramos las respuestas precisas.

Para colmo, como un hijo es cosa de dos, la crisis emocional afecta siempre a mamá y a papá a la vez. Por eso no es de extrañar que, durante el primer año de vida del bebé, la mayoría de las parejas se muestren nerviosas y discutan con algo más de frecuencia.

Será normal que el bebé se convierta en el centro de la vida familiar en el mismo momento en que asome la cabeza al mundo, no hay escape posible. De repente el universo personal de papá y mamá empieza a girar en torno a sus revisiones pediátricas, fechas de vacunación y horarios alimenticios.

En algunas ocasiones puedes sentirte tan absorbida por tu chiquitín, que tu pareja se sentirá desplazado. A veces puede que ella o él tenga la impresión de estar renunciando a muchas cosas (como los momentos de intimidad, diversiones sociales, horas de sueño, e incluso promociones profesionales en algunos casos) todo por tener que dedicarse a atender día tras día y noche tras noche, a un inagotable pequeñito que les necesita para todo.

¿La economía lo resiente?... ¡¡Claro!!
Aquí no acaban las novedades; los gastos del hogar también se disparan de la noche a la mañana. Puede parecer que ya tengan la canastilla completa antes de que nazca su bebé, pero infinidad de pañales se usan a diario, ropa que enseguida le queda pequeña....el bolsillo lo resiente quieras o no. Y como broche de oro, puede que tus ánimos de reciente mamá no estén, digamos en su mejor momento.

Cambios en las relaciones íntimas
Los psicólogos aseguran que existen razones importantes que condicionan las alteraciones emocionales femeninas típicas de esta etapa. Para empezar, tras el parto se produce un descenso de las hormonas que a corto plazo, provoca la llamada depresión posparto, y a la larga ocasiona una disminución del apetito sexual durante bastante tiempo.

A esto debes añadir que ciertas molestias posparto,(la episiotomía y los desgarres) pueden producir dolor al realizar el acto sexual (aunque ya hayan cicatrizado en forma correcta) durante 2 ó 3 meses después del parto.

Por fortuna, hacia el cuarto mes de vida (aunque hay excepciones), los bebés suelen dormir más horas seguidas durante la noche, con lo que puedes llegar a descansar mejor.

Por eso, a partir de este momento el deseo sexual comenzará a estabilizarse (pues el sexo y el cansancio son enemigos). Sin embargo, la líbido femenina no suele recuperar sus niveles habituales hasta más o menos el primer año de vida de tu bebé (así son las hormonas).

Durante todo este tiempo, las relaciones sexuales con frecuencia quedan postergadas a un asunto de segundo orden para las parejas.

Toda la familia se vuelca en el bebé
Siempre la llegada de un nieto y sobrino nuevo a la familia a veces también tambalea a la parentela (sobre todo si es el primero). La actitud de la familia puede acarrear alguno que otro desacuerdo con la pareja, por ejemplo, cuando los abuelos les da por aparecer de improviso en la casa y no entienden que aunque nos encante su compañía, nos restan un tiempo de oro para resolver otras cosas más acuciantes; o bien cuando se empeñan en demostrar su superior experiencia en materia de bebés.

Por suerte los especialistas aseguran que este revuelo sentimental es normal en los padres primerizos. Así que lo mejor es que tomen las cosas con calma. Dentro de unos meses, cuando ya empiecen a sentirse más seguros de su nuevo rol y su bebé de muestras de evolucionar correctamente, todo les resultará más sencillo.

Algunos consejos de utilidad

  • Busquen la recarga emocional individual; hagan un pacto de huecos de descanso personal para cada uno.
  • Reserven algún espacio para la vida en pareja: como una escapada al cine, a comer fuera o tomar un simple tentempié en la cafetería de la esquina.
  • Sean comprensivos, si en un momento de tensión tu pareja tiene una salida fuera de lugar, lo mejor es que guardes la calma y cuentes hasta 10 antes de responder.
  • Eviten discutir por tonterías cada dos por tres: algunas de estas peleas constituyen una forma de solicitar atención extra del otro. Si reflexionan sobre los verdaderos motivos, se pueden evitar.
  • Hablen mucho: pónganse de acuerdo en la educación de su pequeño y en cómo llevar las relaciones con la familia. 


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