¿Va todo bien doctor?

Entérate de los principales controles médicos del primer año de tu bebé.

¿Va todo bien doctor?

Deberás buscar a un pediatra durante las últimas semanas de embarazo. Este encuentro tendrá el propósito de que ambos se conozcan, de manera en que el especialista se entere de los pormenores de la gestación y tenga en cuenta posibles complicaciones que puedan surgir en el momento del alumbramiento.

El neonatólogo o pediatra es quién se encargará de evaluar y reanimar a tu bebé en caso de que nazca deprimido, con problemas respiratorios o de reflejos. A él le corresponderá practicar el primer examen físico a tu bebé recién nacido.

En la primera revisión, el especialista evaluará la cabeza de tu pequeño y observará que en ésta no haya sitios de edema o sangrado en el cuero cabelludo (cefalohematoma). Revisará también si los ojos de tu bebé están bien conformados, si el paladar está íntegro en la boca, si en el cuello hay algún tipo de masa y si tiene dificultad para respirar.

Asimismo, el médico auscultará muy bien su corazón, checando los latidos. Evaluará el abdomen (que no tenga hernias, ni masas) y se cerciorará de que su cordón umbilical sea normal, con dos arterias y una vena. Le examinará sus extremidades, la espalda y la piel, para detectar lunares.

En sus primeras horas de vida
Dentro de los primeros controles al recién nacido, se encuentran el test de Apgar y el test de Ballard. El primero permite saber si tu pequeño nació deprimido, ya que evalúan su frecuencia cardiaca, esfuerzo respiratorio, tono muscular, irritabilidad refleja y color. Se le dará un puntaje de 1 a 10. Un Apgar satisfactorio superará los 7 puntos y un Apgar deficiente no sobrepasa dicho puntaje. Este test será hecho por el pediatra al minuto y a los cinco minutos de que haya nacido tu bebé y su propósito es hacer un seguimiento a la forma de cómo tu pequeño responde a las maniobras de reanimación.

El test de Ballard, por su parte, medirá la maduración de tu bebé. Todo recién nacido tiene edad en semanas de gestación. Una forma de precisar esa edad es a partir de la fecha de tu última menstruación; otra a través de un ultrasonido realizado durante tu embarazo, y una última con el test, el cual tiene en cuenta varias características del examen físico de tu bebé recién nacido, a las cuales se les asigna un puntaje. Al sumarlo, se obtendrá el número de semanas de edad gestacional. Posteriormente se compara con las otras mediciones.

Además de los test mencionados, se practicará a tu bebé un examen inicial que incluirá el paso de una sonda o un tubo a través de su nariz, para llegar a su estómago, y aspirar las secreciones y verificar que el esófago esté bien conformado.

Se le aplicará una inyección de vitamina K para prevenir hemorragias (son comunes en las primeras horas de vida, porque los bebés tienen déficit de dicha vitamina) y también un antibiótico en sus ojos para evitar una infección conjuntival, que puede generarse por las bacterias presentadas en tu vagina.

Si tu bebé obtiene buenos resultados en estos primeros chequeos, estará listo para irse a casa. No obstante, antes de ese paso, deberán aplicarle a tu pequeño las vacunas correspondientes según el esquema básico de vacunación.

Sus primeros días
Aunque a los bebés en apariencia sanos se les da de alta a las 24 horas de nacidos, es de vital importancia que sean llevados a un control pediátrico dentro de los 3 días siguientes a la salida del hospital, ya que en los primeros días tu bebé puede desarrollar ictericia (color amarillento de la piel debido a pigmentos biliares en la sangre), hipoglucemia (baja en el azúcar), policitemia (aumento de los glóbulos rojos), anemia (disminución de algunos componentes de la sangre), o presentar distensión abdominal, vómito o dificultad para la deposición, y estas condiciones no siempre pueden ser detectadas durante las primeras 24 horas de vida.

Si llevas a tu bebé al control médico, 4 días después, su concentración de bilirrubina puede estar demasiado elevada y afectar su sistema neurológico. Si se llegara a dar el caso, de que tienes pezón invertido o no proporcionas buena calidad de leche, la lactancia se dificultará y tu pequeño no se alimentará adecuadamente. En este caso puede sufrir de hipoglucemia, que en ocasiones se asocia con daños neurológicos. También puede presentar cianosis (labios azulados) o problemas respiratorios en los primeros días de nacido.

Lleva sus controles mes a mes
Los chequeos médicos posteriores deben realizarse de forma mensual. En cada uno se valorará el desarrollo de tu bebé en cuanto al peso, talla y el perímetro cefálico. Para ello, el médico realizará las curvas respectivas con las que controlará la evolución de tu bebé.

De igual manera, se hará un estricto cumplimiento del esquema de vacunación, y en cada visita le suministrarán la dosis de vacunas respectivas. Pero además de los controles médicos, deberás tomar ciertas precauciones con los cuidados de tu pequeño en casa: evita que se acerquen a él personas con infecciones virales, que puedan afectarlo y llevarlo de vuelta al hospital. Ten en cuenta que si tu bebé fue prematuro o pesa menos de 2.300 g, será mucho más susceptible a contraer infecciones de este tipo.

Es muy importante que amamantes a tu bebé porque tu leche le transmitirá anticuerpos. No es aconsejable que lo alimentes más de 8 veces al día. En general, un bebé debe comer cada 3 a 5 horas, y se despierta para pedir alimento.

Primer mes.- durante este control médico pesarán a tu bebé y le medirán el perímetro cefálico. El pediatra observará si tu bebé es capaz de levantar y mantener la cabeza elevada, una forma de observar el desarrollo de su sistema nervioso. Posibles marcas, manchas o lunares serán detectados por el especialista y observará su evolución. Por ejemplo, las mongólicas (manchas de coloración azulada en la espalda), permanecerán por unos cuantos meses. El pediatra revisará la cicatriz de su ombligo y determinará su existe hernia umbilical residual.

Segundo mes.- las revisiones serán similares a las del primer mes. Adicional a ello, el médico acercará un objeto de colores a la carita de tu bebé para determinar si es capaz de seguir su movimiento con los ojos. A esta edad es normal que los menores presenten pseudoestrabismo, el cual desaparece entre el 3er y 6to mes de vida. En este segundo control de tu bebé, se le aplicarán las vacunas corrspondientes

Tercer mes.- en este control le harán un seguimiento al desarrollo psicomotor y neurológico de tu bebé. El pediatra evaluará si tu pequeño es capaz de levantar la cabeza 90º y mantenerla así por un tiempo, si gira la cabeza, se asusta con sonidos cercanos, si sonríe cuando le hablas y lo miras.

Cuarto mes.- el peso, la talla y el perímetro cefálico, serán nuevamente evaluados, así como la boca, los ojos y los genitales se revisarán. El pediatra evaluará el desarrollo de tu bebé, si levanta la cabeza y el tronco cuando se le pone boca abajo, si fija la vista y hace seguimientos a los estímulos visuales y si es capaz de girar sobre sí mismo. En estos controles, además de la lactancia, te recomendarán una alimentación complementaria, la cual se iniciará hacia el 4to ó 6to mes de vida. Lo ideal es que introduzcas frutas no ácidas hacia el 4to mes, cereal al 5to y purés de verduras y carnes al 6to mes.

Del sexto mes al año.- a los 6 meses tu bebé debe empezar a sentarse, agarrar objetos y pasarlos de una mano a otra, morder y arrastrarse. Éste es el momento de la tercera dosis de vacunas. Al séptimo mes se revisará su crecimiento físico y desarrollo psicomotor y, al octavo, sus genitales: en los niños, el descenso de los testículos, y en las niñas la presencia de algún tipo de flujo. Durante el noveno mes, tu pequeño deberá gatear y al año dar sus primeros pasos. En los controles de estos meses se hará un chequeo de peso, talla, perímetro cefálico, genitales, abdomen, garganta, corazón y dentición.


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