La visión en tu bebé

Entérate cómo se va desarrollando este sentido

La visión en tu bebé

Mientras está en el útero, parpadea si se le estimula con un haz de luz. A los 15 días de vida enfoca los objetos colocados a 20-25 cm. A los tres meses, sigue las imágenes en movimiento... conoce las etapas que tu bebé recorrerá hasta adquirir una visión perfecta.

¿Qué es lo que ve el bebé mientras permanece en el vientre materno? ¿El recién nacido ve el mundo en blanco y negro o en colores? ¿En qué momento su percepción visual se acerca a la de un adulto?. Son preguntas que como padres nos planteamos a menudo, con el objetivo de comprender mejor las sensaciones que nuestro hijo experimenta. Conoce etapa por etapa, cómo se desarrolla uno de los sentidos más importantes, el de la visión, que permitirá a tu pequeño distinguir tu rostro desde sus primeros días de vida.

Aún no se conoce con exactitud qué puede ver el pequeño mientras permanece en el útero materno. Lo único que se sabe es que vive en unas condiciones de oscuridad casi completa, aunque algunos experimentos parecen revelar que, incluso dentro del útero, sus ojos ya son sensibles a la luz. Si durante el séptimo mes de embarazo, es decir en el momento en que la retina está completando su desarrollo, diriges un fuerte haz de luz sobre tu abdomen, tu bebé responderá a este estímulo parpadeando. Según una investigación llevada a cabo en 1980 por un grupo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv (Israel), los niños sometidos a este experimento responden con una aceleración del ritmo cardíaco de unos 15 latidos por minuto. Sin embargo, lo cierto es que el bebé no puede tener una percepción visual parecida a la de un niño ya nacido, pues muchas células visuales sólo empiezan a funcionar cuando se someten a la luz directa.

Desde el nacimiento hasta los dos meses, teóricamente, el pequeño es capaz de ver todo cuanto le rodea, por que su retina ya está en condiciones de captar las imágenes. Sin embargo, las células cerebrales de la corteza visual todavía no han madurado por completo, por lo que dichas imágenes no son debidamente elaboradas por el cerebro. Esto hace que aunque en la práctica el bebé ya esté en condiciones de poder ver, todavía no pueda reconocer lo que está a su alrededor, pues aún no ha aprendido a utilizar la vista. Transcurridas dos semanas, los ojos de un recién nacido consiguen enfocar objetos colocados a 20-25 centímetros de distancia, es decir, aquella a la que se encuentra tu rostro cuando le das el pecho. Más allá de esa distancia, su visión del mundo está enturbiada. Podría compararse con una fotografía en blanco y negro, desenfoncada y descolorida por el paso del tiempo. El pequeño todavía no distingue los colores, pero, seguramente, ya detecta la diferencia que existe entre luz y oscuridad.

Después del primer mes de vida, el pequeño ya empieza a dirigir y fijar la mirada sobre los objetos, y a seguirlos con la vista si se desplazan delante de él, sobre todo, cuando sus colores son muy fuertes. Todavía no controla por completo los músculos oculares e incluso puede parecer estrábico. Debido a que todavía no logra captar todos los detalles de los objetos, cuando ve una cara, lo que más llama su atención son el cabello y los ojos. Ésta es la razón por la cual sonríe a cualquier estímulo que tenga forma de rostro, como, por ejemplo, una máscara o incluso, un cartón en el que se hayan dibujado los pequeños discos negros.

De los dos a los cuatro meses de vida, el pequeño empieza a interesarse por otras partes de la cara y no sólo, como hasta ahora, por las periféricas. Comienza, por lo tanto, a reconocer los rostros de aquellas personas que le son más familiares. Sus ojos son capaces de enfocar objetos colocados entre 15 y 30 centímetros de distancia. El pequeño aprende también a seguir imágenes en movimiento, girando para ello la cabeza, y hace converger sus ojos si se le acerca un objeto al rostro.

Entre los cuatro y los siete meses, ya está en condiciones de ver objetos fijos que se encuentran a unos metros de distancia y, manteniendo fija la cabeza, sus ojos consiguen seguir un objeto que se desplaza.
Alrededor de los cuatro meses, alcanza dos décimas de agudeza visual y, a los cinco o seis meses, ya posee unas tres décimas. A los seis meses, se establece la visión binocular, lo cual significa que, a partir de este momento, los ojos funcionan de una manera coordinada. A los siete meses, el pequeño ya posee una visión aproximada de unas cinco décimas.

De los ocho meses hasta el primer año, momento en el que el pequeño empieza a sujetar los objetos, sigue mirándolos de cerca.
A los diez meses, alcanza la visión tridimensional, es decir, el sentido de profundidad de las imágenes. Consigue colocar mejor los objetos en el espacio y es capaz de distinguir las diversas formas geométricas. Su percepción de los colores es cada vez más precisa.

A partir de los 12 meses, y hasta el momento de cumplir los dos años de edad, el pequeño alcanza el pleno control de sus músculos oculares, así como la capacidad de éstos para adaptarse a la distancia y la luminosidad.
 


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