Conoce como aplicar rutinas para tu bebé

Establecer rutinas no sólo hará más fácil y efectiva tu labor de mamá

Conoce como aplicar rutinas para tu bebé

Establecer rutinas no sólo hará más fácil y efectiva tu labor de mamá, sino que ayudará a tu pequeño a tomar el control que necesita sobre sí mismo y en su entorno.

Sería excelente que los bebés nacieran programados para que en determinado momento, pudieran dominarse y disciplinarse a sí mismos. Pero para que la mente de los pequeños vaya desarrollando ideas de independencia es necesario que crezcan dentro de una estructura social en la cual se sientan física y psicológicamente seguros.

Cuando un pequeño no se siente seguro, es tanta su necesidad de estar alerta, de reaccionar, que su mente se sobrecarga produciéndole angustia. Éste es precisamente el fundamento de las rutinas, pues no se ha encontrado una mejor manera de impulsar la confianza de el pequeño hacia el ambiente que lo rodea, ni de favorecer su pleno desarrollo físico y mental, que el establecimiento de rutinas a partir de su nacimiento, pero no de aquellas rutinas que se caracterizan por la excesiva rigidez, sino por una consistencia suficiente que permita impulsar su autoconfianza, maduración y aprendizaje.

Las rutinas son magníficos auxiliares para formar niños seguros de sí mismos, cooperativos e independientes.

Rutinas básicas para tu bebé
Desde que nace, el propio organismo de tu bebé es el que va dando la pauta de sus necesidades básicas, como son el comer y el dormir, contra las cuales sería inconveniente interferir, pero ello no impide que le puedas ayudar a asociar ciertos acontecimientos con sensaciones agradables que puedan favorecer su desarrollo integral. Antes los neonatólogos sugerían alimentar al bebé cada dos horas, con el fin de educar el estómago del bebé, sin embargo, ahora todos parecen coincidir en que la alimentación a libre demanda (cada vez que el bebé pida) no sólo redunda en un mejor estado nutricional sino que representa beneficios para tu bebé desde el punto de vista psicológico y emocional. El bebé tiene que saber que sus necesidades serán satisfechas cuando así lo requiera por medio del llanto o sus precarias formas de comunicarse, pues es la única manera que tendrá para descubrir que pueden influir en su entorno y para percibir la buena disposición de sus padres hacia él. Entendamos que la libre demanda no “mal educa” a los bebés, por el contrario, es un sistema que responde a las bases psicológicas de una alimentación sana. Los pediatras recomiendan que la libre demanda es recomendable hasta los seis meses de edad, tras lo cual habrá que integrar al pequeño, poco a poco, a las tres comidas familiares, claro, siempre y cuando se tomen en cuenta las recomendaciones del médico del pequeño, respecto al período de ablactación o alimentación sólida.

La clave para el éxito de una rutina es la consistencia y la consideración de las necesidades biológicas del pequeño.

Con respecto a la higiene del bebé, cada día ofrece diferentes oportunidades para establecer rutinas relacionadas con este punto: desde el momento en que despierta por la mañana, hasta momentos antes del sueño nocturno, pues no hay bebé que no disfrute un suave aseo por la mañana, que incluya el peinarlo, limpiarle su carita y vestirlo, del cambio de su pañal frecuente y de un relajante baño. La mejor hora para el baño del bebé, es la que se acomode con el tiempo libre que tengan papá y mamá y por supuesto, con las circunstancias particulares del propio bebé.

El especialista recomienda que la rutina de limpieza abarque también el aseo bucal del bebé, desde el primer brote dentario, el pequeño estará en condiciones de iniciarse en el hábito de la higiene bucal. Basta con que se le ofrezca un cepillo con cerdas suaves al principio, para que lo muerda y después, le vayan enseñando a frotar sus dientes después de cada comida.

En cuanto al sueño, el objetivo de las rutinas es establecer un patrón que no sólo satisfaga las necesidades de descanso del bebé (de recién nacido será de 20 a 22 horas de sueño por día y de 13 a 14 horas al cumplir 18 meses), sino que deben garantizar el descanso de papá y mamá durante las noches. Una rutina efectiva prevendrá muchos de los trastornos de sueño más comunes en los pequeños, como el insomnio, y lo mejor es establecerla desde temprana edad, digamos , a partir del cuarto mes, porque así evitarán que la introducción de la rutina se empate con las dificultades propias de etapas posteriores, como la angustia de separación, que suele presentarse a partir del octavo mes. Para un bebé de esta edad, dormir representa eso, separarse de sus seres queridos, por lo que, entre más crece, más tiende a resistirse a ir a dormir. A mayor edad, mayor atención necesitará a la hora de acostarse. Así que lo que necesitará será un ritual que incluya un período de relajamiento y otro de acercamiento con papá y mamá, para aprender desde pequeñito, a dormir con tranquilidad.

Ten en cuenta que, debes ser flexible al establecer una rutina. De un mes a otro, las necesidades de tu bebé en materia de alimentación y de sueño pueden cambiar de manera considerable, así que mantente en contacto con tu pediatra para que te aconseje sobre los ajustes que debes hacer en un momento dado. La rutina debe ser consistente. Procura seguir la misma todos los días, para que tu bebé vaya comprendiendo lo que se espera de él. Si tus actividades te impiden cumplir con una rutina, ten a alguien que te sustituya cuando no estés presente y le sea familiar a tu bebé para que los cambios no lo alteren. Debes ser realista y paciente. Sé consciente de que al principio no será fácil establecer rutinas, menos aún cuando el bebé es muy pequeño, así que no te desesperes ni desistas.
 


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