El oso de peluche: el mejor amigo

¡Convierte al osito en parte de tu familia y respeta su espacio que tu bebé lo agradecerá!

El oso de peluche: el mejor amigo

Es algo real… el osito de peluche es el fiel compañero de muchos bebés; es quien lo acompaña, quien lo cobija, su inseparable amigo al dormir, su consuelo cuando mamá no está…  

Es tan dulce ver cómo nuestro bebé mira a su osito, cómo recorre la casa con su peluche pegado a él, que no podemos imaginar ¡cómo va a reaccionar cuando llegue el momento de separarlos!

¡Tranquila! Hasta los ocho meses tu bebé está convencido que él y mamá son una sola cosa. Aunque se percibe como un individuo aún no se considera un ser independiente… ¡el llegó unido a ti y no concibe aún ese desprendimiento!

Después de los ocho meses, su percepción del mundo comienza a cambiar. Poco a poco se ha desprendido y ahora entiende que mamá y él no son uno mismo. Este aprendizaje esencial viene acompañado de la aparición de ciertas inquietudes: mamá se mueve fuera de él y si la pierde de vista no sabe cuándo volverá.

Este paso causa temor, o incluso de sufrimiento. Crecer, significa sentirse solo.

Es en este período el oso de peluche puede ser de gran ayuda (¡Claro! Sólo si tú así lo decides)… él puede llegar a formar parte de su vida para que ese desprendimiento no le sea tan duro. Se trata de elegir un objeto que represente seguridad para él, en este caso el oso de peluche, que se convertirá en una especie de mamá portátil.

¿Cuál es el oso perfecto?

El que tu bebé elija… los adultos tenemos estereotipos… ellos no. Mientras a ti te encantaría verlo mimando a un hermoso y colorido peluche, resulta que él insiste en uno súper viejito que a ti te parece horroroso, o incluso decidió dejar sentado el que tu le compraste en su cama y traer como acompañante a una cobija o un suéter. Ni hablar. Tal vez ese suéter viejo fue llevado alguna vez por ti y aún tiene tu olor o quizá siente que aquel oso de peluche feo y viejo es tan suave y delicado como su piel...  Así que lo mejor es que sugieras pero nunca intentes dirigir su elección… recuerda que será a él al que acompañará, no a ti.

¿Dependencia?

Erróneamente se cree que no es bueno que los pequeños tengan un juguete como fiel compañero porque se crea tal dependencia que el día que se olvida el bebé cae en un drama total… y sí, es verdad… y es que hay que tener en cuenta que lo que se ha olvidado es “la mamá portátil”… se debe respetar el sentimiento del bebé hacia esa pareja que le da seguridad… es cierto que la mayoría de los niños no necesitan de un peluche para sentirse acompañados, pero también es cierto que los procesos de cada niño son diferentes, y si tu bebé es uno de los que ha elegido a un peluche para estar con él… no debes quitárselo.

¿Entonces cuándo?

La mayoría de las veces, los niños permanecen conectados a su oso de peluche hasta 6 años, porque a partir de ahí empieza una nueva fase de su desarrollo. Han aprendido ya que existe un desprendimiento físico de la mamá y que no por eso no volverán a verla. Así que el osito empieza a convertirse en su juguete y deja de ser su acompañante.

Pero eso sí. Si a los 7 u 8 años el niño sigue obsesionado con él ¡puede haber problemas! esto podría indicar dificultades psicológicas de tipo familiar o social que probablemente necesiten ayuda de un profesional.

Pero antes, déjalo tener su osito de peluche, ese acompañante elegido será tu más fiel aliado en las noches o los días en que tengas que alejarte unos momentos de tu bebé.

 


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