Convulsiones febriles

Convulsiones febriles

Las convulsiones febriles son aquellas que sufren desde lactantes hasta niños y cuya causa es la fiebre. Suelen presentarse en niños con edades que oscilan entre los 3 meses y los 5 ó 6 años, sin embargo suelen ser más frecuentes entre los 13 y los 24 meses de vida.

La mayoría de las veces se presentan cuando la fiebre (temperatura corporal) se encuentra entre los 38 y 38.5ºC, sin embargo una temperatura de 39ºC o mayor también hace susceptible al niño a sufrir una crisis convulsiva febril.

¿Cómo se presenta una crisis convulsiva febril?

La mayoría de los niños pierde la conciencia, presentan movimientos bruscos y generalizados de todo el cuerpo, hay flexión y extensión de brazos y piernas, en algunos casos el niño puede tener los ojos abiertos durante la crisis y esos se observan totalmente blancos.
 
Rara vez hay rigidez del cuerpo o movimientos bruscos de una sola parte del cuerpo, es decir, de una sola extremidad o de un solo lado del cuerpo.
  
¿Cuánto dura una crisis convulsiva febril?
 
Por lo general duran de uno a dos minutos, sin embargo se ha observado que pueden presentarse crisis tan breves que llegan a ser de escasos segundos o tan prolongadas que duran hasta 15 minutos.
 
¿Cómo se realiza el diagnostico de crisis convulsivas febriles?
 
El diagnóstico siempre será realizado por el médico. Para poder establecer el diagnóstico de crisis convulsiva febril el médico realizará un interrogatorio y una valoración completa del niño; con base a ello, el médico podrá determinar que no existe ninguna otra causa que pudiera haber originado la crisis que no sea la fiebre.
 
¿Qué hacer si mi hijo sufre una crisis convulsiva?
 
Es importante mantener la calma para poder ayudar al niño. Lo primero que debe de hacer es colocar al niño en un lugar seguro, es decir, un lugar del que no se vaya a caer (en el piso), que este libre de objetos con los que pueda golpearse.
 
Colocarle la cabeza hacia algún lado o bien colocarlo sobre un costado. Si el niño tiene algún objeto en la boca puede intentar retíralo con mucho cuidado.
 
Por ningún motivo deberá de introducir objetos en la boca del niño que convulsiona, anteriormente se realizaba con la idea errónea de evitar que el niño se muerda la lengua, si introducimos objetos como cucharas corremos el riesgo de que ésta se rompa o bien que fracture y desprenda algún diente lo que podría obstruir la vía área ocasionando dificultad para respirar.
 
Jamás deberá de sujetar al niño de piernas o brazos para evitar que se mueva durante la crisis convulsiva. Una vez que la crisis convulsiva ha parado es importante que acuda con su médico para que éste valore a su hijo y determine la causa.
 
Si la crisis convulsiva lleva más de 15 minutos y no cede es importante que acuda a un hospital para que su hijo sea valorado.

 


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