Errores comunes de los padres al dormir al bebé

Puedes cometer errores para lograr que duerma ¡Corrige a tiempo!

Errores comunes de los padres al dormir al bebé

Dormir al bebé es una tarea que requiere atención y paciencia, se dice fácil pero establecer una rutina que facilite que el bebé concilie el sueño implica todo un proceso.

Prevenir y corregir las dificultades comunes del sueño desde un principio pueden marcar la diferencia.

Estos son los 6 errores comunes que muchos padres comenten al momento de querer que el niño se duerma.

1. Dormirlos en horas muy tardes.
Los niños de hoy duermen mucho menos que los niños de hace 3 décadas. Se han vuelto más nocturnos, sobre todo cuando los padres también lo son; tienen serias dificultades para la siesta y se padecen grandes batallas a la hora de llevarlos a la cama para dormir.

Como parte de una rutina, también debe establecerse un horario considerable para dormir, puede ser entre 8:30 a 9:30 p.m. Cuando el niño se acostumbra a sus horarios, facilita el sueño y descansa las horas necesarias para crecer saludable.

2. Constante movimiento para dormirlo.
Para algunos padres es toda una alegría hasta se considera una “gracia del bebé” el hecho de que dormite dentro de la carreola, en el auto o en algún otro lugar que implique un movimiento constante.

Esto está muy lejos de ser algo favorable para conciliar su sueño, pues lo que se hace es acostumbrarlo a la necesidad de un estímulo de movimiento para poder dormir, tan solo imagina en una noche muy fría tener que salir a dar un paseo en carreola o en coche para que duerma; es mejor estimularlo estando acostado en su camita con una música suave y tranquila, o bien leyéndole un cuento a voz tranquila y relajada, o simplemente acostumbrarlo a disfrutar de la paz y silencio de la noche.

3. Sobreestimulación en el ambiente.
Los distractores en la habitación del bebé y cercanos a él, lejos de estimular el sueño, más bien favorece el no dormir. Un móvil en su cuna o cama por su rotación, luces y colores es demasiada distracción para el niño; o si se colocan muñecos o peluches en su cama, es también otro objeto de distracción que impide que el niño cierre sus ojos.

Y que decir para niños más grandes el hecho de querer dormirlos con la televisión prendida. Es mejor apagar todo o no tener aparatos electrónicos en su espacio, dejar libre de juguetes su cama y establecer una luz adecuada donde los colores brillantes de la habitación no dificulten su sueño.

4. Nunca es grande para una rutina.
Al crecer el niño, algunos padres se olvidan de la rutina considerando que ya no se aplica a su hijo por su edad. Esto es un error, el niño no es demasiado “grande” para seguir con la rutina, al contrario es importante reforzarla constantemente y no omitirla.

Independientemente de su edad, la clave es disponer de una previsible serie de pasos o “señales de sueño”, por ejemplo el “ponte la pijama”, “apaga las luces”, “Apaga la televisión”, etc.

5. Falta de coherencia
En ocasiones hay cierta “flexibilidad” por parte de los padres para romper con una rutina, después de todo a quién no le gusta consentir a su hijo de vez en cuando dejándolo dormir en la cama de los padres.

El problema es que esa aparente “flexibilidad” se vuelve toda una regla y costumbre para el niño, terminando por ser la cama para los padres, una cama familiar. No se trata de ser rígidos, pero si establecer ciertas directrices sobre su lugar para dormir; por supuesto habrá excepciones como cuando el niño está enfermo o hay una tormenta cuyos ruidos lo atemorizan, lo esencial es regresar a la rutina habitual, después de toda situación excepcional.

Es probable que haya una que otra protesta, pero lo importante es no ceder y restablecer el ritual que hasta ahora se ha llevado.

6. Pasar de la cuna a la cama cuando aún es muy pequeño.
No es fácil precisar una edad para que el niño pase de la cuna a la cama, cada uno es diferente y algunas tardan más o menos. Expertos mencionan que antes de los 3 años de edad, muchos niños aún no tienen el desarrollo cognitivo y el control de sí mismos para permanecer dentro de los límites imaginarios de una cama.

Has cunas-camas que facilitan el cambio, permitiendo al niño no dejar su espacio donde hasta ahora ha dormido, esto los tranquiliza y hace que poco a poco se adapte hasta que eventualmente sea capaz de manejar un espacio más grande, la cama.

 

Comentarios

10/12/2008 5:30:54 p.m.

excelente
ALEIDA LIZBETHSOTO

22/04/2009 11:14:18 p.m.

me gusto mucho su articulo sobre todo por que me es de gran ayuda, mi hija es nocturno por los horarios que manejamos mi esposo y yo espero poner en practica pronto sus consejos, hagan changos para que funcionen.
HILDARODRIGUEZ

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