¡Todos a jugar!

El juego enriquece la creatividad e imaginación... ¡A jugar!

¡Todos a jugar!

A todos los padres tranquiliza el hecho de que nuestros niños, independientemente de la edad que tengan, estén entretenidos y tranquilos, y de esta forma darnos algo de tiempo para realizar alguna actividad.

En ocasiones, cuando los niños son bebés o muy pequeños, nos damos por satisfechos únicamente con saber que no juegan con algo peligroso como objetos pequeños o punzo cortantes.

¡Qué gran error! Si nos diéramos a la tarea de conocer todos los beneficios que trae consigo el juego no solamente les proporcionaríamos juguetes edificantes, sino que seríamos partícipes con mayor frecuencia de sus actividades.

El juego es la manera como los niños se comunican con el mundo, es su lenguaje principal. Cuando son bebés, corresponde a los padres dar todo aquello que se desea que adquieran del mundo que les rodea.

El juego enriquece la creatividad y la imaginación, estimula los sentidos, facilita el aprendizaje de manera divertida en todas las áreas: habilidades físicas, habla y lenguaje, destrezas sociales, razonamiento e inteligencia emocional. 

Cada actividad lúdica, es decir de juego, debe ir acorde a las etapas de desarrollo de los niños y de las características propias de su edad, capacidad y objetivo que se desea lograr, en otras palabras para qué se está jugando.

Algunas de las muchas razones por las que se puede jugar son ¿aprender algo nuevo?, experimentar situaciones, socializar, simplemente pasar el rato o convivir. 

El juego según su edad

De 0 a 1 año:
A través del juego se estimulan los sentidos, la repetición, además el uso de objetos con colores brillantes pueden estimular de manera favorable al bebé.

De 1 a 3 años:
El movimiento físico, el juego imaginativo y la estimulación de los sentidos cobra especial importancia.

De 3 a 5 años:
El arte, la construcción y la socialización con otros niños y/o adultos será crucial para que adquiera las bases para una vida escolar segura, confiada.

Por supuesto que para que todo esto se lleve a cabo se necesita que los padres de familia estén involucrados con los niños, no esperar a que se adquieran, desarrollen o lleven a cabo todas las actividades en la guardería, preescolar o que se den por sí mismas.

Ambos padres son los responsables de que todo lo que llegue a la mente, a las manos y al corazón de los niños sea bueno, sano, edificante y productivo para sus vidas. El tiempo que se dedica a los niños, debe ser un tiempo de calidad, con disposición, con amor, buena actitud y con objetivos claros, todo esto dará resultados óptimos.

Observe a sus niños jugar y disfrute con ellos de su mundo, usted ya fue niño, recuerde que lo que bien se aprende nunca se olvida.

Por: Lic. Laura Montes
Catedrática


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