Los sabores de tu leche...

Todo lo que comes “pasa a tu bebé”, que se acostumbrará a sabores cada vez distintos.

Los sabores de tu leche...

Así le será más fácil lograr que, al llegar el momento de los alimentos sólidos, acepte sus papillas.

Diversas investigaciones han confirmado que la leche materna, además de proporcionar múltiples beneficios al bebé, también tiene mucho sabor. Te sorprenderá saber que la leche materna cambia según los hábitos alimenticios que tengas. En la práctica, cada variación en la alimentación puede proporcionar un gusto ligeramente diferente a la leche del pequeño.

Más estímulos, más gusto

Durante la lactancia, puedes comer de todo, siempre y cuando lleves una alimentación variada y completa, y no elimines determinados grupos de alimentos por querer bajar de peso. Los beneficios derivados de esta actitud son muy importantes. Conócelos:

• Estimulación de las sensaciones gustativas del recién nacido.- de esta manera, se acostumbra mucho antes a los sabores y a los aromas de los alimentos, comenzando a crear sus preferencias por algunos de ellos. También esto constituye una importante etapa de su desarrollo sensorial y cognoscitivo.

• Preparación para la ablactación.- el pequeño empieza a saborear los alimentos y los placeres de la mesa incluso antes de tomarlos directamente. Por tal razón, te será más fácil acostumbrarlo a las nuevas papillas, al cumplir los 6 meses.

• Maduración del aparato digestivo.- acostumbrar desde el principio al recién nacido a ingerir pequeñas cantidades de sustancias distintas (las que contienen la leche) favorece la formación espontánea de las enzimas necesarias para digerirlas. Cuando después el bebé empiece a tomar directamente estos alimentos, ya no tendrá problemas para digerirlos y le gustarán más.

¿Y por qué tiene sabor?

¿A qué se debe que algunos alimentos den sabor a la leche materna y otros no?. Pues, todo depende del tamaño de las moléculas que los componen. Si son grandes, como las que contienen las proteínas y los carbohidratos complejos, no pasan a la leche materna y , por consiguiente, no modifican su sabor.

Por el contrario, todas las sustancias que tienen moléculas suficientemente pequeñas como para poder cruzar intactas la mucosa intestinal pasan a la sangre y por lo tanto entran en la composición de la leche materna, dándole un sabor especial y característico. Entre estas moléculas figuran muchos aromas y sustancias amargas que contienen las verduras. Éstas son las principales y cuáles de sus componentes pueden modificar el sabor de la leche:

• Ajo, cebolla, puerro.- por la presencia del sulfuro de alilo.
• Col.- por los isotiocianatos, de la familia del azufre.
• Alcachofas.- por el aceite esencial de cinarina.
• Pimientos.- por la acción del aceite esencial de capsicina.
• Espárragos.- por la presencia del aceite esencial de asparagina.
• Apio.- por obra del aceite esencial de limonene senadulida.
• Especias picantes y condimentos fuertes.

Modera el consumo de estos ingredientes y si notas que el bebé rechaza la leche, elimínalos.

¿Cómo reacciona el pequeño?

Es imposible saber cómo reaccionará el niño frente a cada nuevo sabor. Ante todo, debes saber que, cuando la sustancia pasa a la leche, está muy diluida y ya no tiene aquella concentración inicial que produce la sensación de sabor fuerte a quien la toma del alimento.

Tu bebé sólo percibe, por lo tanto, una ligera diferencia a la toma habitual. Después sólo depende de las características propias de cada niño que este sabor perturbe o no su gusto, y en consecuencia su comida. ¿Cuáles son las señales de desaprobación?

• Pequeñas muecas y sonidos, que indican claramente su desagrado.
• Rechazo de la toma o poco apetito.

De todas formas, es bastante difícil que un lactante reaccione negativamente. No debes preocuparte si come poco, ya lo hará más en la toma siguiente, cuando ya no note el olor y el sabor que le desagrada, lo cual pasa después de muy pocas horas.

¿Le puede caer mal al niño?

Se acusa injustamente a ciertos alimentos de provocar trastornos gastrointestinales al bebé, como diarrea, cólicos y vómito, si se introducen en tu dieta cuando das el pecho. Sin embargo, se trata de creencias totalmente carentes de fundamento, pues no existen pruebas científicas de que sean perjudiciales para el bebé lactante.

Por lo tanto, no te debes dejar condicionar. Lo que puedes hacer es tener la precaución de comerlos primero en pequeñas cantidades para comprobar las reacciones del pequeño.


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