¿Cuándo darle un hermanito?

Esta respuesta depende de muchos factores, ¡entérate!

¿Cuándo darle un hermanito?

Uno de los factores que más deben influir en la decisión de tener pronto un segundo hijo es la forma como se desarrollaron el primer embarazo y el parto. Si no hubo problemas, es más fácil pensar en repetir que en aquellos casos en los que aparecieron complicaciones.

Los especialistas aconsejan que no plantees un segundo embarazo hasta que el mal trago del proceso anterior se haya superado. Y también ayuda en la decisión que tu hijo mayor sea un bebé tranquilo. Cuando la crianza del primogénito es sencilla, de inmediato ronda la idea de darle un hermanito.

Tenga la edad que tenga tu hijo, le va a afectar la llegada del hermanito. Cuéntale lo que va a pasar y haz que comparta tu ilusión.

Consejo médico
Desde el punto de vista médico y pensando en tu bien y en el de tu futuro hijo, el tiempo recomendable entre un embarazo y otro es de 18 meses (contados desde el final de la primera gestación y el primero de otra). Es decir, que los pequeños se lleven 27 meses. Si el parto fue mediante cesárea, se aconseja que esperes 24 meses entre la intervención y el inicio del otro embarazo (33 meses). Se estima que en este lapso de tiempo la cicatrización del útero y del resto de los tejidos se ha consolidado y podría resistir una nueva distensión.
 

Pero si por una u otra razón deseas quedar embarazada antes, debes saber que transcurridos seis meses después de un parto vaginal normal o un año si fue por cesárea, el organismo ya se ha recuperado del gasto energético que supuso la anterior gestación, que el útero ha involucionado y tiene el tamaño habitual; que la herida de la episiotomía ya ha cicatrizado perfectamente, que el periné, la zona muscular que va del orificio vaginal al ano, está de nuevo tonificado (asegúrate de que la zona está recuperada) y que los niveles hormonales están equilibrados...

Pero finalmente tu cuerpo está preparado para iniciar otra gestación.
Pero, pon mucha atención, este plazo mínimo presenta ciertos inconvenientes. Si llegaras a quedar embarazada a los seis meses, inicias el proceso en peores condiciones que el anterior y tu nuevo embarazo implicaría un poco más de riesgo.

Aún sin fumar, sin beber alcohol y a pesar de cuidar tu alimentación, en este tiempo tus reservas de hierro, de calcio, de ácido fólico y de vitaminas en general, estarán al mínimo (especialmente si estás dando de lactar) y es casi seguro que padecerás anemia. Si tu segundo embarazo es premeditado, debes asegurarte de que vas a poder hacer frente al desgaste que te espera. Si no es así, habla con tu ginecólogo, cuéntale tus planes y él te indicará qué suplementos deberás tomar.

Por cuestiones prácticas
Además del cansancio que supone el inicio de un embarazo, tienes que contar con el cansancio añadido de tu papel de madre reciente, con la falta de sueño (pues quizá aún no disfrutes de una noche entera e incluso todavía le estés dando pecho a tu pequeño) y con el estrés que generan las responsabilidades adquiridas, como visitas médicas, vacunas, introducción de nuevos alimentos, reincorporación a la jornada laboral, etc.
Aunque es cierto que nuestras abuelas tenían su segundo, tercero y demás hijos sin tantos miramientos, pero esos eran otros tiempos, no se valoraba a la madre como se merece y, además, muchas gestaciones no terminaban bien.
 

A modo de reflexión, si esperas que tu hijo cumpla 18 meses para volver a quedar embarazada tendrás algunas ventajas. Por ejemplo, lo más seguro es que tu pequeño ya camine y tú no tendrás que estar a todas horas con la espalda doblada y además ya empiece a ser una personita más autónoma, por lo que no te necesitará tanto. Además, ya se habrán producido los cambios más importantes de su alimentación (frutas, verduras, carne, pescado), por lo que ya podrás hacer una comida para todos, con ligeras modificaciones y quizá ya coma solito. Dormirá toda la noche y en su cama además de que estará por dejar los pañales y su contacto con otros niños lo hará más independiente. Talvez ya hasta puedas llevarlo a la guardería. Valóralo, porque son avances en su evolución que resultan de gran ayuda cuando llega el segundo.

Fallo en la planificación
En ocasiones las cosas no salen según lo previsto porque la naturaleza es impredecible y el organismo femenino aún más. Y muchos de los segundos hijos que se llevan con su hermano menos de los 27 meses recomendados son fruto de una planificación errónea. Un buen número de parejas que tardaron en concebir a su primer hijo piensan que con el segundo sucederá igual y empiezan a buscarlo con antelación. Y, lo que son las cosas, esa misma noche, sin querer queriendo, quedan embarazados.
 

Otros papás tienen clarísimo que desean que sus hijo se lleven poco tiempo para superar al mismo tiempo la fase de pañales, biberones, falta de sueño y demás inconvenientes de la primera infancia. Y, por otro lado, para que los niños crezcan como hermanos y amigos.
O bien, están los que creían que mientras mamá daba pecho no podía quedar embarazada o lo que creían que justo después de finalizar la cuarentena no podía pasar nada y no utilizaron un método anticonceptivo.

El esperar demasiado
Para los pequeños no es ni bueno ni malo llevarse muchos años. Siempre pueden convertirse en excelentes amigos y llevarse estupendamente, puesto que uno tiene más uso de razón.
 

Para ti, en cambio, si hay cierta desventaja por el tiempo transcurrido entre un parto y otro, y porque la edad habrá aumentado en la misma medida.

Cuando se tienen partos relativamente seguidos, el organismo está más preparado, a los músculos les cuesta menos dilatarse, el parto suele ser más corto y el niño sale con menos dificultad. Estas ventajas se pierden con el tiempo. A partir de cuatro años entre un embarazo y otro, el cuerpo de la madre se puede comportar como si fuese primeriza. Y si son muchos los años entre los embarazos hay que añadir otra dificultad,: después de los 35 años, la madre ya se considera “grande” y aunque no tiene por qué ocurrir, aumentan las posibilidades de malformaciones genéticas.

Pero tener más de 35 años no es motivo para renunciar a otro embarazo. La incorporación de la mujer en la vida laboral hace que cada vez se retrase más la maternidad, y gracias a los avances de diagnóstico prenatal, que permiten detectar este tipo de problemas y actuar en consecuencia, es normal encontrar madres primerizas de 40 años con segundos embarazos a los 42-44 años.

 


• Haz un comentario

Si ya estás registrado solo proporciona tu nombre de Usuario y tu Password. Si todavía no eres miembro de Nosotros2.com

    | Regístrate Gratis

Foros