Infancia, abuso y abandono

Los niños del mundo sufren inequidad, abandono y violencia ¿por qué?

Infancia, abuso y abandono

“ La humanidad debe a los niños lo mejor de sí misma... ”
– Declaración de los Derechos del Niño de 1924

En el mundo en que vivimos hoy, las actitudes hacia los niños por lo general, son cálidas, afectivas, positivas, de simpatía, interés o amor, todo lo bueno de cada cultura se vuelca hacia esos pequeños seres, y reprochamos abiertamente si se advierten actitudes hostiles hacia ellos.
 

No siempre ha sido así, aún hoy día los niños del mundo sufren de inequidad, abandono y violencia en grado mayor que los adultos. En la historia de la humanidad, los niños al igual que las mujeres, se han considerado siempre objetos de valor personal: “La consideración del niño como un objeto de propiedad de sus progenitores, permitía que la práctica del infanticidio fuera común en las sociedades antiguas, y esto no solo afectaba a los niños anormales (sin duda los más desprotegidos en la historia humana hasta nuestros días); por lo general las niñas eran eliminadas con mayor frecuencia que los niños”.

Durante el Imperio Romano, se señalaba entre los “Derechos Privados” más importantes dentro de su Imperio, el que ejercía “El Padre sobre sus Hijos (Patria Potestas); en la civilización China en tiempos anteriores a Jesucristo: “El poder de los padres sobre sus hijos era ilimitado, llegando a disponer de sus vidas”.

Hay estudios que muestran que la muerte de hijos legítimos e ilegítimos, se propiciaba en la antigüedad de manera regular, disminuyendo durante la edad media las muertes de los hijos legítimos, siendo esta época fuertemente influenciada por las ideas Cristianas que promovían la vida y el amor hacia los niños: “Dejad que los niños vengan a mi; de ellos es el reino de los cielos” (cita bíblica).

En América, las costumbres de los grupos indígenas incluían el sacrificio de niños y de jóvenes como tributo a los dioses. En la época del dominio español, el abandono de niños y el infanticidio, motivado por razones de pobreza y vergüenza racial, fueron opciones copiadas de la cultura hispana, que a pesar de las creencias cristianas, se practicaron con frecuencia durante siglos.

Las leyes españoles, tomando como base la fe cristiana, reprobaron los sacrificios humanos, y a través del matrimonio católico, consolidaron las estructuras sociales. Se establecieron entonces las alianzas familiares y el valor de la vida humana, incluida la de los niños y niñas, cobró mayor fuerza.

Sin embargo las creencias religiosas no fueron suficientes para incidir en las actitudes hacia los niños en la Europa del siglo XVIII: en los atestados barrios pobres, atacados por las enfermedades propias de las ciudades europeas de entonces, miles de padres y madres, que ignoraban incluso los métodos más primitivos de control natal, traían al mundo hijos que muy pronto abandonaban en las calles, y en las puertas de las iglesias y orfanatos. Surgieron entonces por toda Europa hogares para niños abandonados, quienes en su mayoría morían antes de cumplir 2 años de vida.

Existen evidencias históricas en países europeos que nos muestran que antes del año 1700 D.C. incluso si un niño no era abandonado, su probabilidad de llegar a los 5 años de edad era inferior al 50 por ciento.

El siglo XIX trajo consigo cierta mejora en la situación de los niños en Europa, y los abandonos disminuyeron drásticamente, por lo menos debido en parte al creciente valor económico de los pequeños como trabajadores. En cientos de fábricas y minas, niños y niñas de apenas 5 ó 6 años trabajaban 10 horas o más por días en tareas agotadoras, en condiciones tan peligrosas que muchos enfermaban y morían.

La mayor parte de estas minas eran subterráneas y los túneles que conducían a las excavaciones a menudo no tenías más de 70 centímetros, estaban mal ventilados, y algunas veces los cubrían de 7 a 10 cm. de agua, Los niños eran muy valiosos sobre todo en las minas de carbón porque eran lo bastante pequeños para arrastrarse por esos minúsculos túneles, halando tras de sí canastas llenas de carbón por medio del “cinto y cadena”.

También durante el siglo XX hubo una gran ignorancia, dolor y sufrimiento innecesarios. En todas las culturas, los niños y las niñas siguen siendo las víctimas más indefensas ante el abuso de poder y la violencia. En los países occidentales actualmente el abandono, el infanticidio y el aborto son fenómenos sociales presentes y activos.
 

En el siglo XXI la vida de algunos niños puede ser aterradora: países en guerra, el terrorismo y el fanatismo religioso los condenan, en muchos casos, a vivir sin esperanzas. Las sociedades occidentales tampoco son el paraíso infantil… algunos niños viven experiencias de soledad debido al ritmo vertiginoso de su vida familiar. En esta época, los niños tienen una alta probabilidad de ser cuidados por extraños, muy posiblemente fuera del hogar, además son muchos los que conviven en hogares dobles con padres casados por segunda ocasión.

Oficialmente, los derechos humanos de los niños quedaron establecidos en una Convención Internacional hasta el año 1989. Años antes, en 1924, la Liga de las Naciones tomó las primeras medidas jurídicas a favor de la infancia.

UNICEF y LA COMISIÓN INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS, han establecido acuerdos con los países suscritos a la ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS para castigar el abuso y el abandono contra niños y niñas, y promover una cultura de respeto y dignidad para cada niño del mundo.

Nuestro país, como firmante de esos acuerdos, garantiza los derechos de los niños y niñas mexicanos a nivel constitucional, pero el cuidado y el amor familiar no es posible establecerlos por decreto; el velar por la infancia deberá ser, hoy por hoy, un compromiso que debemos cumplir en cualquier sociedad civilizada de este planeta.

MED Ana María Schwarz
Consultora especialista en temas de educación
mujer_nl@hotmail.com

 


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