Dudas comunes sobre la alimentación del bebé

¿Si le doy más de comer, crecerá más? ¿Estará pesando lo suficiente?

Dudas comunes sobre la alimentación del bebé

Todas tus dudas acerca de lo que pesa y mide tu bebé suelen ser más que frecuentes. ¿Si le doy más de comer, crecerá más? ¿Estará pesando lo suficiente? ¿Será chaparrito?

Simplemente asómate por la ventana, echa un vistazo a la calle y date cuenta de la fascinante variedad del género humano. Hombres y mujeres, altos y bajos, gordos y delgados, débiles o musculosos... ¿Realmente crees que todos eran iguales cuando nacieron?.

Es una pregunta con trampa. Desde luego, iguales, iguales no eran. Pero se parecían más que ahora. La mayor parte de los niños pesan al nacer, entre tres kilos y tres y medio. Y casi todos pesan entre dos y medio y cuatro. Por tanto, el proceso de crecimiento será también de diferenciación: incluso los niños que nacen con el mismo peso empezarán pronto a separarse, creciendo y engordando a velocidades distintas.

Así que deja de darle vueltas a si el pequeño de la vecina es más gordo o más delgado. Lo importante es que tu bebé es el más listo y el más guapo (obviamente la vecina, por supuesto piensa lo mismo del suyo). Todas contentas.

En el mundo hay, por desgracia, millones de niños que pasan hambre. Aumentan poco de peso porque no comen, sino al revés, no comen porque están ganando poco peso. Un menor que va a ser alto y fuerte tendrá siempre más hambre que uno que va a ser bajito y delgado, es lógico...

Si un niño está sano y bien nutrido, ni toda la comida del mundo puede hacerlo más algo, de la misma manera que un gato no se convertirá en tigre si le das más comida. A lo sumo, se puede conseguir que se vuelve obeso (lo que afortunadamente, es difícil, porque los bebés rechazan con entusiasmo la comida que no necesitan. Hacen falta años de alimentación excesiva para convertir a un pequeño en obeso)

El tipo de comida influye poco

Se ha observado que los niños no crecen igual con el pecho que con el biberón. Las diferencias son pequeñas, y la genética sigue siendo más importante que la alimentación.

En realidad, durante los primeros dos meses, los niños de pecho crecen, incluso, un poquito más que los de biberón; pero en los meses sucesivos los de biberón los alcanzan y los pasan. Al cumplir el año, los bebés criados con el biberón pesan y miden, como media, un poco más. Y no es por falta de leche, pues a partir de los seis meses, si los niños de pecho se quedan con hambre, podrían comer más puré, pero no quieren más.

Parece más bien que se produce un cambio en el metabolismo, el cual persiste, incluso, después del destete. Se ha comprobado que, cuanto más tiempo han tomado el pecho, menor riesgo tienen los niños de ser obesos a los 10 años.

Durante el primer año, esta diferencia entre pecho y biberón trae por el camino de la amargura a muchas mamás que dan el pecho, porque las gráficas de peso están hechas sobre todo con niños de biberón y a partir de los tres o cuatro meses, parece que su hijo no sigue la raya. No te preocupes, es normal y es conveniente que los bebés no engorden tanto.

Hablando de gráficas, mucha gente, incluso algunos profesionales de la salud, las interpreta mal. Ven aquellas bonitas curvas y piensan que son caminitos por donde los niños tienen que seguir. ¡Ay de ti si tu hijo se sale del caminito!

Algunos niños que nacen pequeños y delgaditos van a ser así toda su vida, y otros que nacen altos y fuertes van a jugar al baloncesto. Pero también ocurre a veces todo lo contrario, porque el peso del recién nacido no depende solamente de sus genes, sino también de las circunstancias del embarazo.

En ocasiones, el bebé no ha podido crecer bien por problemas con la placenta. Estos niños nacen pequeños, pero engordan como locos y a los pocos meses son medianos o, incluso grandes. Otras veces, el recién nacido es enorme (macrosoma, según los médicos), porque su madre tenía diabetes. Dichos bebés crecen más despacio, y a los pocos meses pueden ser medianos y hasta pequeños.

Algunos niños se separan totalmente de la media

Ningún bebé sigue un caminito, más algunos se apartan totalmente, y su curva de peso no cruza una rayita sino varias. A veces, el pediatra tiene que hacer pruebas para descartar una enfermedad. Pero a menudo no se encuentra ninguna anomalía. Hay dos casos en que los niños sanos y normales no siguen para nada las curvas:

La talla baja familiar.- uno o ambos padres son chaparritos, y también suelen ser bajitos los tíos, abuelos y otros familiares. El bebé nace más o menos en la media, como todos, pero a los pocos meses está en la última rayita de las curvas, o un poco más abajo, y así seguirá toda la vida. Esto es totalmente normal, no necesita ningún tratamiento.

El retraso constitucional del crecimiento

Se trata de infantes que tienen un ritmo especial de crecimiento. En algún momento del primer año, más o menos entre los tres y 10 meses, empiezan a crecer muy despacio, tanto de peso como de talla. Pueden salirse de la gráfica. Siguen creciendo y engordando, de forma paralela a la gráfica, pero por debajo.

Después de los dos o tres años vuelven a tomar velocidad, y al final se convierten en adultos de talla media o alta. Los padres no son bajos, pero muchas veces crecieron al mismo ritmo.

¿Engordará más con los purés?

¡No!, la velocidad de crecimiento disminuye con el tiempo. Los bebés engordan mucho en el primer trimestre, un poco menos en el segundo, muy poco en el tercero y casi nada en el cuarto. Eso es universal, y no se puede cambiar ni con todas las papillas (compotas) del mundo. Jamás se ha visto a un niño que, entre los nueve meses y los 12 meses, comiendo pollo y fideos y plátanos y frijoles, engorde más que en los primeros tres meses, cuando sólo tomaba pecho.

Sí es posible que un niño engorde demasiado por darle papillas (compotas) de sobra prematuramente. Los niños de nueve meses suelen escupir lo que no quieren, pero los de tres, a veces se dejan engañar. Es uno de los motivos por los cuales se aconseja no darles nada más que pecho hasta los seis meses.

Algunas madres aún se empeñan en que su bebé esté gordo, pero a los pediatras lo que les preocupa es la creciente epidemia de obesidad. (por cierto, ya que sale el tema: muchas madres exclaman, ofendidas “Yo no quiero que esté gordo, quiero que coma bien”. ¿Cómo quieren que coma sin engordar?.

Comentarios

25/03/2010 9:20:53 a.m.

Me gustó mucho !!!
SusanaMastroianakis

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