Dulce energía, el azúcar con moderación

¿Cuánta azúcar darle? ¿Blanca o morena? Mantente informada

Dulce energía, el azúcar con moderación

La glucosa es un nutriente esencial para nuestro organismo, suministra energía a las células y es el más eficaz combustible, sobre todo, para las del cerebro y el sistema nervioso.

Los alimentos que la proporcionan ocupan un lugar destacado en la alimentación de los niños. Tanto es así que los expertos colocan los azúcares llamados “carbohidratos complejos” en la base de la pirámide alimentaria, es decir, en el lugar que corresponde a un mayor consumo; de cereales, pan, pastas y arroz se aconseja tomar unas 4-6 raciones diarias, y de frutas y verduras al menos 5 raciones.

Con estos alimentos un niño tendría cubiertas sus necesidades de carbohidratos. Luego está el placer: dulces, caramelos, golosinas... Cuando hablamos de este “otro azúcar”, el que llevan sus golosinas preferidas o el azúcar refinado que utilizamos para endulzar alguna agua fresca, nos referimos a la sacarosa.

El abuso de este tipo de “azucares simples” eleva el riesgo de caries y obesidad infantil, y por tanto su consumo ha de ser esporádico.

¿Cuánto azúcar puedes darle?
El azúcar es un componente de la dieta tan respetable como el resto de alimentos siempre y cuando guarde con ellos el necesario equilibrio, o lo que es lo mismo, siempre que no aporte más de un 10 del total de calorías diarias. Consumidos con moderación, el azúcar y las “golosinas” que tanto les gustan no pueden considerarse alimentos dañinos.

¿Puedo poner azúcar en la papilla de frutas para que mi bebé la acepte mejor?
Tu pequeño debe acostumbrarse al sabor de la fruta, que es menos dulce que la leche y los cereales. No es necesario que añadas azúcar para endulzar su papilla: lo conseguirás si añades parte de ella hervida (por ejemplo, la manzana o la pera mezclada con sumo de naranja y el plátano), si la eliges bien madura o si la trituras junto con una zanahoria hervida.

¿Es más sana la miel?
Desde el punto de vista nutricional no difiere del azúcar, por lo tanto ha de incluirse junto con ella entre los alimentos que han de moderarse al máximo. Además, el organismo del niño menor de 1 año no está preparado para aceptarla. La razón es que la miel no pasteurizada puede contener esporas de Clostridium botulinum, una bacteria productora de la toxina que causa el botulismo. El sistema digestivo de los bebés, aún inmaduro, no es capaz de controlar el crecimiento de esa bacteria, y por tanto, la producción de la toxina.

¿Blanca, morena, o de caña?
Aunque suelen confundirse por su aspecto similar, el azúcar integral de caña y el azúcar morena son alimentos diferentes. El primero se obtiene de la caña de azúcar sin refinar, es más oscura que el segundo y presenta un aspecto húmedo. El azúcar morena se somete a un proceso de refinado, aunque después se añade la melaza para darle el color y aroma característicos. Desde el punto de vista nutricional, el azúcar morena apenas difiere de la blanca, que se obtiene generalmente de la remolacha azucarera y no tiene más nutrientes que la sacarosa. El integral de caña conserva el complejo vitamínico B y los minerales de la caña de azúcar. No obstante, el aporte de estas sustancias a la dieta es insignificante teniendo en cuenta que la recomendación para su consumo no difiere de la que se establece para todos los tipos de azúcar, es decir, moderación. Esas diferencias, por tanto, no justifican el empleo de uno u otro tipo.

¿Puedo usar edulcorantes?
La mayoría de los edulcorantes artificiales que se usan en nuestro país se obtienen de los azúcares y tienen, como ellos, capacidad de endulzar los alimentos a los que se añaden; con una ventaja: son menos energéticos y no bajan el pH de la placa dental. El principal problema para los niños es que sólo se absorben parcialmente en el intestino. Al no digerirse son arrastrados hacia la porción última de éste y ejercen un efecto laxante. Las etiquetas de los productos que contienen sorbitol, xilitol o cualquiera de estos endulzantes advierten de este efecto si se consumen con exceso. Además de en los chicles y caramelos suelen utilizarse en multitud de productos: cereales, mermeladas sin azúcar, postres, helados, conservas, galletas, salsas... En Europa están aprobados para su empleo el sorbitol (E-420), manitol (E-421), isomaltitol (E-953), maltitol (E-965), lacitol (E-966) y xilitol (E-967). También están aprobados otro tipo de edulcorantes acalóricos, como la sacarina y el aspartame; existe una normativa legal que establece sus condiciones de utilización y dosis, aunque en el caso de la sacarina se han sucedido algunas polémicas pos su posible toxicidad. En cuanto al aspartame , ha sido sometido a numerosos estudios y parece que su inocuidad está ya lo suficientemente probada. Hoy día sólo está contraindicado en niños con fenilcetonuria.

Azúcares en la etiqueta

Sacarosa.- se obtiene generalmente de la remolacha y es el azúcar de “mesa” de uso común. Hace descender el pH de la placa dental, y por tanto un consumo excesivo o inadecuado (antes de acostarse, o bien si es incorporado a dulces, chicles o golosinas pegajosas que se adhieren a los dientes o a zumos y bebidas), asociado con una higiene dental deficiente, es una importante causa de caries.

Fructuosa.- es el azúcar que se encuentra naturalmente en las frutas. Se comercializa también como alternativa al azúcar blanca, aunque en niños sanos no presenta ventajas con respecto a éste. Si acaso su mayor poder edulcorante, que permite utilizar menos cantidad. En cualquier caso, hay que tomarlo con moderación ya que, como la sacarosa, disminuye el pH de la placa dental, y no debe añadirse a la comida del bebé.

Glucosa o dextrosa.- como los anteriores, tiene un gran poder endulzante, aunque menos que la sacarosa. Se obtiene a partir de la hidrólisis enzimática del almidón de los cereales y por tanto, suele aparecer entre los componentes de los cereales para bebés, que son sometidos a este proceso para hacerlos más fáciles de digerir (e indirectamente también más dulces). La glucosa es también el azúcar que solemos encontrar en los caramelos.

Maltosa.- es la mitad de dulce que la sacarosa. Se obtiene también a partir de la hidrólisis del almidón, forma parte de las maltodextrinas y es muy fácil de digerir. Lo encontrarás en muchos alimentos infantiles entre ellos la leche de fórmula.

Lactosa.- es el azúcar de la leche. Lo encontrarás con cierta frecuencia como excipiente de algunos medicamentos y en los embutidos y fiambres. Además de convertirlo en un dulce alimento, la lactosa de la leche tiene importantes ventajas para tu bebé: facilita el desarrollo de una flora intestinal beneficiosa, aumenta la disponibilidad de minerales presentes en ella e indispensables para su crecimiento, como el calcio, y favorecen el buen desarrollo de su sistema nervioso.


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