Diferencias culturales en la conducta de juego

Existen diferencias culturales y sociales en la conducta de juego

Diferencias culturales en la conducta de juego

A pesar del hecho de que el juego parece ser universal en todas las culturas. Por ejemplo en las sociedades en las que los niños deben asumir responsabilidades laborales siendo todavía muy pequeños, se da menos el juego infantil, observación que también es cierta a menudo en los niños que tienen desventajas económicas y sociales.
Los niños aprenden mucho de sus primeras conductas de juego por medio de la interacción con las principales personas que cuidan de ellos. Por consiguiente se puede esperar que entre la gente pobre, muchas madres estarán preocupadas u ocupadas y dedicarán menos tiempo a interactuar con sus hijos. Powman (1993) refiere que esta expectativa ha sido corroborada por el hallazgo de que el juego de los niños pobres es algunas veces menos complejo e implica un uso menos adelantado del lenguaje.

Farver y Howes (1993) analizaron cintas de video de interacciones entre la madre y el preescolar en los Estados Unidos y México, considerando específicamente los casos de juego simulado y social. Concluyeron que existen diferencias culturales importantes en el juego de los preescolares entre estas dos culturas: “En el entorno Estadounidense – escriben- la actividad de juego se valora por sus beneficios educacionales” En consecuencia las madres pasan más tiempo organizando actividades de juego y proporcionando objetos e ideas. En cambio el juego entre madres e hijos es menos común en la comunidad mexicana. Por ello cuando se les pidió a las madres mexicanas que jugaran con sus hijos, fue más frecuente que llevaran a cabo actividades de trabajo compartido en el juego de simulación, más centrado en el niño, que favorecían las madres estadounidenses.
El hecho de que la actividad de juego sea diferente entre estas culturas no significa que una sea mejor que otra para el desarrollo de los niños. Cuando Ferver analizó los diálogos utilizados durante el juego por los preescolares estadounidenses y mexicanos, no halló diferencias importantes. Ambos empleaban el diálogo para compartir significados, ya sea reales o ficticios y ambos jugaban de forma colaborativa, siguiendo los lineamientos del cuento, cooperando y practicando actividades sociales.

MED Ana María Schwarz
mujer_nl@hotmail.com


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