¿Leche adicionada o de vaca?

La importancia de la leche de continuación y las recomendaciones

¿Leche adicionada o de vaca?

Una vez que ha finalizado el destete y la ablactación (la introducción de nuevos alimentos), al cumplir el pequeño su primer año de edad, se puede decir que tu hijo ya come de todo y que puede entrar a formar parte del mundo de la alimentación de los mayores, aunque siempre se deben considerar las necesidades nutricionales correspondientes a su edad.

A partir del año el niño puede tomar leche de vaca; sin embargo, los especialistas en nutrición recomiendan que para los casos de niños con alergias o propensos, deben consumirla hasta los 24 ó 36 meses de edad.

La Asociación Europea Pediátrica de Gastroenterología y Nutrición Infantil aconsejan sustituir la leche de vaca por leches infantiles específicas para niños de uno a tres años, y por otros productos lácteos especialmente pensados para ellos.

¿Por qué razón? El gran contenido en proteínas y en sales minerales de la leche de vaca y de sus derivados, así como la composición de sus grasas y su escaso contenido en lactosa, hacen que no sea adecuada para el aparato digestivo y renal del niño, que aún es muy inmaduro y que hasta los tres años se ha acabado de desarrollar.

Minerales y proteínas
La cantidad de sales minerales y de proteínas presente en la leche de los mamíferos corresponde a las necesidades de cada especie, y la de la leche de vaca es casi cuatro veces superior a los que el niño necesita. Por tanto, si le dieras leche de vaca o algún producto derivado a un pequeño antes de los tres años, correría el riesgo de deshidratación y de fatiga renal.

Precisamente por ello, las leches infantiles y los productos lácteos específicos para niños hasta los tres años reducen en su composición la cantidad de proteínas y de minerales. Estas leches también se enriquecen con calcio, potasio, hierro y zinc, sustancias que no abundan en la leche de vaca.

Hidratos de carbono

Los hidratos de carbono aportan casi toda la energía que consume el organismo y es importante que la mayor parte de los mismos estén constituidos por la lactosa. Las leches infantiles contienen suficientes cantidades de lactosa que aportan una buena dosis de hidratos de carbono.

Enriquecidas

Las leches infantiles de continuación aportan calcio, fósforo, vitaminas B2 y B12. Además están enriquecidas con vitaminas A y D. Vitamina A que es indispensable para la visión y el crecimiento. Vitamina D que promueve la absorción del calcio y el fósforo para mineralizar los huesos y dientes.

Es importante también, que no demos a un niño menor de tres años derivados de leche de vaca, sino que elijamos preparados lácteos específicos para ellos, elaborados con leche adaptada, que ayudan a cubrir sus requerimientos lácteos diarios y a su buen desarrollo.

Este tipo de productos tienen una baja acidez, por lo que resultan muy adecuados para la digestión del niño y su textura es muy agradable para el paladar de los más pequeños. También están adaptados a su nutrición, porque tienen vitaminas A, C, D, E , minerales y ácidos grasos esenciales.

 


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