¡Adiós al biberón!

¿Por qué esperar más? Es el momento de dar el gran paso. Conoce cuándo es ideal para los niños que dejen el biberón...

¡Adiós al biberón!

La mayoría de los niños ya están preparados. ¿Por qué esperar más?... es el momento de dar el gran paso.

Con la llegada de tu bebé el biberón se convierte en un objeto importante en la vida familiar. Cuando hay dificultades con la lactancia materna, es una solución para ti. Además, cumple muchas funciones: en los primeros meses sirve para que le ofrezcas leche o infusiones a tu pequeño, pero pronto lo usarás para el agua, la papilla diluida y los ricos jugos. Por si fuera poco, el virtuoso elemento concede a papá el privilegio de alimentar al bebé... No es extraño que a muchos niños les cueste decir adiós a algo tan valioso y que incluso algunos padres demoren varios años la despedida.

No se puede eliminar de un día para otro
Sin embargo, su cometido no es eterno. Hacia los doce meses, la dieta de tu bebé se compone principalmente de papillas y purés, pero los cubiertos y los vasos ya pueden empezar a ocupar el lugar que les corresponde.
Aunque la mayoría de los niños están preparados para asumir el cambio, no es posible que abandonen su botella de un día para otro. Por eso, para empezar con el pie derecho, conviene que te armes de paciencia; es muy fácil que caigas en la tentación de suprimirla de un solo golpe, pero no te dejes llevar por el impulso. Sólo conseguirás que tu hijo se lleve un disgusto y que, después, resulte todavía más difícil que lo convenzas de que los vasos son maravillosos.
Siempre es mejor echar mano de la psicología. Por ejemplo, si permites que tu bebé se siente a tu lado en cada comida (no importa que él ya haya comido), no sólo participará de la actividad más familiar del día sino que podrá observar a sus padres y hermanos usando los vasos.
De esta forma, los utensilios despiertan en tu bebé un interés espontáneo y los mayores constituirán el modelo para aprender cómo se manejan. En poco tiempo comprobarás que es capaz de emplear la tacita, y entonces sentirás que está creciendo. Esta impresión también constituye un estímulo estupendo que fomenta su madurez en muchos otros aspectos del desarrollo.
Conviene que le otorgues protagonismo a la taza de forma progresiva. Lo ideal es que empieces pronto: a los seis meses ya puedes enseñarle con una de plástico, aunque tampoco es grave si esperas algo más. Necesitas algunos vasitos de tamaño infantil. Suelen llevar una tapa que evita los derrames y una boquilla para que el líquido salga despacio y no se atragante. Es fácil encontrarlos en farmacias, establecimientos especializados y grandes almacenes. Al principio puedes entregarle uno vacío, para que juegue y lo investigue. Probablemente se lo llevará a los labios, y será una buena ocasión para que alabes su iniciativa diciéndole –Ya eres grande- ¡estás usando el vaso, como nosotros!

Consejos para iniciar el entrenamiento
Cuando ya conozca bien el utensilio, haz la primera prueba echando dentro un poco de agua o de la leche habitual. Después acércalo a si boca y deja que caiga una pequeña cantidad de líquido. ¿Se lo traga?, ¡Bien!. ¿Lo escupe?, Pues ¡también bien!. De momento da igual. Lo importante es que el primer paso ya está dado.
A partir de ahora es cuestión de actuar con cuidado, ofreciéndole el vaso con frecuencia, pero sin presionarlo. Usarlo tiene que ser divertido para él. Nuestro sentido común y su actitud marcarán el ritmo a seguir. La clave de este proceso, lo que más preocupa a los padres, es que el pequeño no quiera tomar con su vasito la misma cantidad de leche que antes se bebía tan a gusto en biberón. Sin embargo, esto no suele ser un problema. Aunque sólo se tome media taza, su apetito no disminuirá por arte de magia. Además, su botellita sigue estando ahí, la transición se hace de forma paulatina, y las primeras semanas ciertas tomas se siguen realizando en biberón.
Por otra parte, la alimentación sólida facilita la tarea: cuando tu bebé desayuna una papilla de cereales con leche, no sueles ofrecerle un biberón adicional. En cambio, sí es el momento de poner cerca de su plato un vaso con agua o algo más de leche.
Otra dificultad frecuente es eliminar el último biberón del día. Como toca antes de acostarse, algunos niños se resisten más. Puedes ceder un poco al principio y permitir que tome la leche en biberón, pero sin olvidar fomentar el cambio. Si se muestra muy rebelde, lo mejor es esperar unas semanas antes de volver a intentarlo. Cuando creas que ha llegado el momento, trata de atraer su curiosidad con un vasito diferente o de distinto color. Las novedades siempre resultan atractivas para los niños y muchas veces resuelven este tipo de obstáculos.
Eso sí, una vez que la taza haya sido incluida como un elemento más en su vida, debes mantenerte firme hasta el final. Recuperar el biberón no es aconsejable porque significa volver atrás.

Para consolar, mejor el chupón
Al deshacerse del biberón, algunas mamás tienen una sensación de desprendimiento parecida a la que se produce durante el destete. Es verdad que existe cierta similitud entre las dos situaciones: la alimentación artificial implica un estrecho contacto porque hay que tomar en brazos al bebé igual que si le dieras el pecho. Por eso, a veces es la propia madre quien, sin darse cuenta, transmite este sentimiento de pérdida al pequeño, provocando que se aferre aún más a su botella.
También hay niños que necesitan convencerse de que, aunque crezcan (y beber sin biberón implica crecer), sus papás seguirán queriéndolos igual. Unas horas de atención extra diarias hacen milagros. Seguro que jugando a tomar el té se sentirá importante para sus padres y acabará mostrándose un poco más independiente.
Una práctica bastante extendida es la de permitir que los chiquitines usen su botella como consuelo o incluso a manera de juguete para combatir el aburrimiento. Ofrecer al niño el biberón cuando llora o parece aburrido no es un hábito aconsejable. En ocasiones la respuesta más correcta será ignorar su comportamiento (cuando hace un berrinche, por ejemplo) y otras veces tendrás que mecerlo, consolarlo con palabras y ofrecerle un chupón. Es pequeño y necesita recursos para hacer frente a las dificultades, pero, precisamente para esto, el biberón no sirve.

Lo que no debes hacer:
El uso indiscriminado del biberón puede perjudicar la dentadura. Para evitar males mayores conviene que no hagas lo siguiente:
• Ofrecérselo para dormir. En su boca quedan residuos de alimentos y por la noche disminuye la salivación, con lo que los dientes están más desprotegidos. El hábito de impregnar la tetina con miel o azúcar es aún más peligroso.
• Dejar que pase todo el día chupeteándolo. Los restos de comida están en continuo con la dentadura.
• Emplear tetinas y chupones más allá de los tres años, porque esto favorece las malformaciones dentarias.

Comentarios

30/07/2008 9:23:17 p.m.

hola, mi bebe toma leche materna ya tiene 9 meses y deseo quitarselo pues ya como bien y toma de vasitos, pero me es muy dificil. si alguien me pudiera aconsejar. gracias....
karla yadiraozaeta

• Haz un comentario

Si ya estás registrado solo proporciona tu nombre de Usuario y tu Password. Si todavía no eres miembro de Nosotros2.com

    | Regístrate Gratis

Foros