Conocer el temperamento de tu bebé es esencial

El conocer bien su forma de ser permite atenderlo adecuadamente

Conocer el temperamento de tu bebé es esencial

¡El pequeño por fin está en casa! No te preocupes: aquí te diremos como llevar el control.

Cada niño tiene un carácter propio, una naturaleza particular que lo convierte en una persona especial. Como adulto, su personalidad será resultado de una combinación de ésta con diferentes factores: su peculiar biología, la crianza que recibe de sus familiares y el medio ambiente en general. Cuesta trabajo creerlo, pero la el pequeñito que duerme en la cuna es tan temperamental como cualquiera de nosotros.
 

Los especialistas han establecido nueve categorías de conducta relacionadas con el temperamento. Trata de entender en cuál te ubicas tú, y en cuál se ubica tu bebé de acuerdo con la lista que a continuación te mostraremos.

¿Qué es el temperamento?
Se conoce como “temperamento” a la parte de la personalidad genéticamente determinada, al carácter que traemos en la sangre por decirlo de alguna manera. Con éste reaccionamos a todo lo que aparece en nuestro entorno: las otras personas, los acontecimientos y las condiciones del mundo. Digamos que es la parte emotiva y sensible de la personalidad, independientemente de la inteligencia: dos personas con el mismo coeficiente intelectual pueden tener formas muy distintas y aun opuestas de reaccionar ante lo que ocurre.
El nivel de reacción puede ser alto, medio o bajo. Ninguna de estas categorías implica un juicio de valor. Recuerda que la conducta y el temperamento tienen funciones adaptativas. La oportunidad de una reacción se mide en función del medio o la situación en que se desempeña la persona, y de su ambiente físico y social.

Categorías de conducta
Este es el abanico de rasgos que puede presentar la personalidad única del pequeño y que, de hecho, manifiesta la personalidad de cualquier adulto.

Grado de actividad.- algunas personas son pacientes y lentas para reaccionar. Otras son inquietas y activas.

Estado de ánimo.- algunos somos optimistas, creemos que siempre ocurrirá lo mejor. Otros son pesimistas, y tienen una visión desconfiada del porvenir.

Reacciones.- todos pasamos por malos momentos. Los serenos los toman con calma y una intensidad moderada. Los impetuosos reaccionan con vigor: si les va muy bien se entusiasman; si les va mal, parecen inconsolables.
Organización.- cada quien se las arregla como puede. Algunos son ordenados y mantienen bajo control los aspectos prácticos de la vida diaria. Otros son caóticos y siempre se están preguntando dónde dejaron las llaves.

Interacción.- los introvertidos parecen vivir en un mundo individual, son silenciosos y guardan sus pensamientos para sí. Los extrovertidos tienen facilidad para ganar amigos, adaptarse a nuevos lugares y conocer gente.

Actitud ante el cambio.- las personas adaptables asimilan con facilidad un orden nuevo en las cosas. En el otro extremo están las personas rutinarias que se sorprenden y asustan con las grandes transformaciones.

Umbral sensorial.- la agudeza de los sentidos cambia mucho de un individuo a otro. Ello puede ocurrir con el conjunto de los cinco sentidos o con cada uno por separado: algunos toleran mejor el ruido que otros, algunos no aguantan los sabores fuertes o picantes, etc.

Persistencia.- algunas personas enfocan más claramente sus objetivos y persisten en ellos. Ante la presencia de obstáculos, otras deciden dejar el objetivo por la paz y se plantean uno nuevo más o menos dudoso.

Concentración.- en una atmósfera ruidosa y rica en estímulos, algunas personas son incapaces de mantenerse concentradas. Otras, simplemente, no les prestan atención a esos distractores y están en lo suyo sin dificultad.

El pequeño temperamental
A partir de estos criterios trata de conocer mejor a tu bebé, observa por ejemplo, si se distrae fácilmente o le molestan los ruidos. No lo fuerces a reaccionar como a ti te convendría que lo hiciera. Dentro de lo razonable trata más bien de adecuar las condiciones para que se sienta bien.
 

Respetar el carácter y la individualidad del pequeño es la mejor forma de construir una relación buena entre padres e hijos, y procurar el desarrollo de un futuro adulto feliz. Si el temperamento de ambos es muy distinto, la tarea resultará difícil. Pero el comprender el ritmo y la personalidad de tu hijo, te enseñará a comprender a los demás y a comprenderte a ti misma.

Vivir la vida de una manera propia abre muchas más posibilidades de éxito que repetir forzados modelos. Aunque parezca demasiado pequeño, tu hijito es como tú, todo un mundo.
 


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