Acaba con los problemas de la lactancia...

La lactancia materna no tiene por qué hacerte sufrir. Entérate cómo puedes detectar si algo no funciona correctamente...

Acaba con los problemas de la lactancia...

La lactancia materna beneficia a tu bebé y no tiene por qué hacerte sufrir. Muchas mamás piensan que dar el pecho puede ser algo complicado, pero el secreto consiste en ofrecer el pecho al bebé cuanto antes. Durante su primera media hora de vida, el pequeño está muy atento y su instinto lo conduce hacia el pecho materno. Por ello, se le debe ofrecer de la manera adecuada, para que pueda succionar sin cansarse y con la mayor eficacia posible.

Además, mientras permaneces en el hospital, tienes la ventaja de solicitar ayuda al personal competente. Sólo en el caso de que la succión no sea correcta, se correrá el riesgo de que aparezcan grietas o se contraiga una mastitis. Conoce algunos consejos para que puedas prevenir estos problemas y, en caso necesario, los trates de la mejor manera, incluso después de haber salido del hospital.

Grietas, dolor al dar el pecho
Se trata de pequeños cortes profundos en el centro del pezón, que pueden tomar diversas formas: rayas, cruces, estrellas, etc. Se deben a una succión incorrecta, que es posible identificar fácilmente, porque provoca molestias y dolor durante la toma.

 

Qué debes hacer
Es imprescindible corregir tanto la posición como la succión incorrecta, porque solamente así se puede interrumpir el estímulo irritante que provoca la grieta. Si tu pequeño se prende al pecho de manera apropiada, la succión no resulta dolorosa, ni siquiera en el caso de que existan grietas.

• Aunque la grieta sangre, la lactancia materna no se debe interrumpir. En todo caso, si así se desea, se puede extraer la leche del pecho, para evitar el peligro de que surja una obstrucción mamaria, y después dársela a tu bebé.

Lo que no debes hacer
• Interrumpir la lactancia para dejar “descansar” el pecho, pues corres el doble riesgo de provocar una obstrucción y disminuir la producción de leche.

• Exagerar en lo relativo a la higiene y emplear jabones agresivos. La piel tiene protectores naturales, que son segregados por los tubérculos de Montgomery, que los productos desinfectantes y detergentes contribuyen a eliminar. Una limpieza excesiva, además de que no es útil, puede predisponer a sufrir irritaciones, porque elimina las defensas naturales.

 

La obstrucción, un fuerte enrojecimiento
Se trata de un problema generalizado, que casi siempre afecta a ambos pechos. Los síntomas de una obstrucción son: hinchazón, piel tensa y brillante, y algunas veces, también enrojecimiento y dolor. También puede aparecer fiebre, aunque no existan síntomas de malestar general. La excesiva tensión de los conductos causada por la hinchazón, bloquea la salida de la leche. La obstrucción suele aparecer cuando se saltan algunas tomas o si el bebé se prende mal al pecho.

 

Qué debes hacer
Antes de la toma, debes presionar manualmente la aréola para ablandarla y permitir que tu bebé pueda prenderse bien al pecho.

• La aplicación de compresas calientes en el pecho ayuda a que el flujo de leche fluya de forma correcta. Por ello antes de dar el pecho al bebé, debes cubrir la aréola durante 10-15 minutos con un paño húmedo caliente.

• La aplicación de compresas frías alivia el dolor y reduce la hinchazón. ¿Cómo hay que prepararlas?..enrolla una toalla, empápala con agua fresca y ponla encima del pecho durante diez minutos, entre una y otra toma.

 

¿Cómo puedes prevenir estos problemas?
Si tu bebé se prende de manera correcta y las tomas se dan con la debida frecuencia, el pecho no tiene por qué doler. En caso contrario, se pueden producir irritaciones y pequeños cortes que, además de provocar dolor, constituyen la puerta por la que gérmenes peligrosos penetran en el organismo. Toma en cuenta estos consejos:

 

1. Cuida la posición del bebé. Durante las tomas y corrígela en caso necesario.
2. Mejora el drenaje del pecho. Antes de las tomas, puedes aplicar compresas calientes sobre la parte afectada y efectuar un masaje adecuado. Si es necesario, también puedes extraer la leche del pecho de manera manual.
3. No lleves brasieres demasiado estrechos, o ropa demasiado ajustada, porque pueden obstaculizar la circulación sanguínea. Por la noche no es conveniente que lleves ningún tipo de brasier.
4. No limites sin motivo el número ni la frecuencia de las tomas. Además, de vez en cuando debes variar la posición de tu bebé durante las mismas.
5. Deja tu pecho al descubierto siempre que te sea posible con el fin de favorecer la curación de las irritaciones de la piel. Si un pezón está enrojecido o tiene un hematoma, debes evitar usar brasier y las almohadillas absorbentes.
6. Dejando el pecho al descubierto, porque al principio el bebé tiene más hambre y succiona de una manera más vigorosa.
7. Después de la toma, extrae un poco de leche o de calostro y úntalo en tu aréola, dejando que se seque de manera natural. Los agentes desinfectantes y lenitivos que se encuentran en la leche son muy beneficiosos. También puedes secar tu pecho con aire frío, empleando la secadora del cabello.

 


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