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testostezona - ¿el romanticismo sobrevive?

TestosteZona - ¿El romanticismo sobrevive?

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Los hay supuestos, obligados, originales, espontáneos. Romanticismos de todos los moles.

 

Muchas damas acusan a los hombres de ser poco románticos.

 

Tal vez no les falte algo de razón, pero también hemos observado una comercialización y banalización tan grande del concepto que ya se torna confuso; primero, identificar lo verdaderamente romántico; y segundo, definir si es algo siquiera deseable hoy en día.

 

Probablemente se hable de la pérdida del mote de “caballero” por parte de los hombres, pero habría que preguntarse si el romanticismo se mide por acciones simplonas, como abrir la puerta del coche o acomodar la silla a la dama.

 

Considero que no hay qué confundir romanticismo con tradicionalismo, pues aunque algunos consideren que lo “tradicional” o las “maneras de antes” pudiesen tener cierto encanto, también pueden perpetuar roles que ponen en desigualdad a hombres y mujeres.

 

Incluso, a muchas les molesta que se tenga esta clase de “atenciones” porque sienten que es como si ellas fueran incapaces de hacer ciertas tareas u ocuparse de ciertos problemas.

 

Un ejemplo simple: al ir a un restaurante, hay hombres que ordenan su platillo y también el de su pareja, como si ella no pudiese elegir o expresar sus preferencias.

 

Me niego a calificar de románticas las acciones que disfrazan la obligación, cuando se “espera” que seamos románticos.

 

Por ejemplo, el tortuoso 14 de febrero o llenar de post-its el coche de tu pareja cuando cumple años, cosas que en lo personal, me indigestan.

 

La espontaneidad, la originalidad de un detalle siempre tendrá mayor impacto. Pongo un ejemplo.

 

Antes de andar con una ex-novia, asistimos varios amigos a un concierto de Café Tacvba en un antro que hoy ya no existe (nótese la deliberada dosis de nostalgia); incluso, aquella vez ella iba de date con otro espécimen masculino.

 

Pero, esa noche, el compartir la pasión por la música de ese grupazo, fue generando uno de esos lazos involuntarios que acercan a la gente.

 

Días después, cuando ya había un franco lanzamiento mutuo de canes, detrás del boleto de aquél concierto escribió una breve frase de la maravillosa rola “Hola Adiós” de los Tacvbos: “Y en este preciso instante, que el piso se nos termina…” el cual me entregó sin previo aviso, con el coctel molotov que conforman una mirada fulminante, una sonrisa difícil de traducir y darse la media vuelta para que uno la vea alejarse.

 

Esa combinación es casi infalible para sacudir a cualquier pelado. Así de sencillo y de profundo, es a mí entender, un detalle romántico.

 

Desde luego habrá que considerar que no todos somos iguales en nuestras nociones de lo romántico, como diría Cantinflas, "ahí está el detalle".

 

Uno empieza a conocer a su pareja y en ese vaivén empiezan a surgir las ganas y las ideas.

 

Desde mi pedacito del mundo considero que un buen detalle romántico suele tener los siguientes elementos:

 

A)    No es forzado. No estamos obligados a comprar una caja de chocolates o unas rosas sobrevaluadas porque es 14 de febrero o se cumplen dos años, tres meses, siete horas y 15 segundos de noviazgo.

 

B)    Es original. No es ningún secreto que solemos apreciar más aquello que tiene creatividad y el toque personal que algo caro, pero común.

 

C)    Es espontáneo/atrevido. Una persona que de veras nos mueve el tapete nos hace pensar, hacer o considerar cosas u acciones que en otras circunstancias hubiesemos considerado absurdas o impensables. Hay que atreverse.

 

D)    El “ñoñometro” es completamente variable. Hay mujeres que aman un peluche, otras que los detestan. No hay niveles de “ñoñez” recomendados, eso ya es cuestión de la glucosa existente en cada relación.

 

Y finalmente, diría que del gran poeta Jaime Sabines aprendí que ser romántico no debe de forma alguna limitarse a los “detalles” o loqueras que resaltan, sino que es parte de la actitud que uno tiene hacia la persona.

 

Él lo dijo mejor que yo, así que con un fragmento de su poema “Espero curarme de ti”, bajamos el telón:

 

Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se hizo de noche”...


Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.

 

Por Gilberto P. Miranda

 

 

 

A partir de esta semana, podrás ingresar al misterioso mundo del pensamiento masculino, a través de las editoriales de TestosteZona, escritos por Gilberto P. Miranda.

Con sus artículos, podrás comprender de una forma sencilla, dinámica, entretenida y divertida, la forma de pensar y actuar de los hombres.

 

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